Memoria

17:51


"...La memoria es algo extraño. Mientras estuve allí, apenas presté atención al paisaje. No me pareció que tuviera nada de particular y jamás hubiera sospechado que, dieciocho años después, me acordaría de él hasta en sus pequeños detalles. [...] estaba enamorado, y aquel amor me había conducido a una situación extremadamente complicada. No, no estaba en disposición de admirar el paisaje que me rodeaba.
Sin embargo ahora, hasta la primera imagen que se perfila en mi memoria es la de aquel prado. El olor de la hierba, el viento gélido, las crestas de las montañas, el ladrido de un perro. Esto es lo primero que recuerdo. Con tanta nitidez que tengo la impresión de que , si alargara la mano,podría ubicarlos, uno tras otro, con la punta del dedo. Pero este paisaje está desierto. No hay nadie. No está Naoko, ni estoy yo."¿A donde hemos ido?", pienso."¿Cómo ha podido ocurrir una cosa así? Todo lo que parecía tener más valor -ella, mi yo de entonces, nuestro mundo- ¿dónde ha ido a parar?" Lo cierto es que ya no recuerdo el rostro de Naoko. Conservo un decorado sin personajes..." 


Tokio blues, Haruki Murakami

Ratón

20:02



Cuando a la luz de un quinqué escribo mi página cotidiana, oigo un ruidito. Si me detengo, para. Y vuelve a comenzar en cuanto rasco el papel. Es un ratón que se despierta.

Puedo adivinar sus idas y venidas junto al agujero oscuro en el que nuestra criada guarda sus cepillos y sus trapos. Brinca por el suelo y trota sobre las baldosas de la cocina. Pasa junto a la chimenea, bajo el fregadero, se pierde entre la vajilla y gracias a una serie de reconocimientos que cada vez le llevan más lejos, se acerca a mí.

Cada vez que dejo descansar mi portaplumas, ese silencio le inquieta. Cada vez que lo utilizo, cree que quizás haya otro ra­tón por los alrededores y se siente más tranquilo.
Luego no vuelvo a verlo. Se halla bajo la mesa, junto a mis piernas. Circula de una pata de la silla a otra. Roza mis zuecos, mordisquea la madera de éstos o, con un alarde de valentía, ¡se encarama en ellos!
Y sobre todo no puedo mover la pierna, ni siquiera respirar con fuerza, pues huiría.

Debo, sin embargo, seguir escribiendo y, temeroso de que me abandone a mi aburrimiento de persona solitaria, escribo signos, naderías, muy pequeñito, menudo, menudito, como él roe.



Jules Renard. 
Histoires naturelles

Preguntas

14:20


"Uno siempre responde con su vida entera a las preguntas más importantes. No importa lo que diga, no importa con qué palabras y con qué argumentos trate de defenderse. Al final, al final de todo, uno responde a todas las preguntas con los hechos de su vida: a las preguntas que el mundo le ha hecho una y otra vez. Las preguntas son estas: ¿Quién eres? … ¿Qué has querido de verdad? … ¿Qué has sabido de verdad? … ¿A qué has sido fiel o infiel? … ¿Con qué y con quién te has comportado con valentía o con cobardía? …

Éstas son las preguntas. Uno responde como puede, diciendo la verdad o mintiendo: eso no importa. Lo que sí importa es que uno al final responde con su vida entera."


El último encuentro. Sándor Márai. 

Recetas

01:11



Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.

Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor hace», «dame agua», «¿sabes manejar?», «se hizo de noche»... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho «ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero»).

Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.

Recuento De Poemas, 1950-93 
Jaime Sabines

Trozos

16:52


Días que hasta el agua amarga.

* Viajero, de Bruno Catalán.

Desencuentros

17:28


"- ¿Qué quieres de ese hombre? - preguntó de repente la nodriza.
- La verdad – respondió el general.
- Conoces muy bien la verdad.
- No la conozco – dijo él, en voz alta, sin preocuparse por el servicio, que había interrumpido abajo la colocación de las flores y miraba hacia arriba. Volvieron a bajar la mirada inmediatamente, con un gesto mecánico, y continuaron con sus quehaceres -. La verdad es precisamente lo que no conozco.
- Pero conoces la realidad – observó la nodriza, con un tono agudo, casi agresivo.
- La realidad no es lo mismo que la verdad -respondió el general-. La realidad son sólo detalles."

El último encuentro. Sándor Márai.
 

Papaya

13:29


* Hasta la papaya de gilipolleces, misterios y ñoñerías.

PostScriptum. Hasta el mismísimo coño.

Flema

10:00


Me espanta la flema inglesa aunque los británicos enarbolen orgullosos su exceso de calma como algo que define su personalidad colectiva y convierte al país en un albergue de burgueses pulcros y mesurados. Da la sensación de que tanto "fair enough" obliga a vivir sin emociones, algo relegado para caracteres viscerales de más sangre que formación.

No me gusta el té ni la puntualidad obsesiva, el cambio de guardia de Buckingham Palace, los impecables mayordomos ni las novelas de Jane Austen. Soy de perro antes que de gato, de más jamón que queso. Por eso no entiendo que te envíe un correo con algo que deseas hace tiempo y sólo musites un escueto “genial”.

Se acumulan las dudas. No sé que das más, si frío o miedo. 

A tu aire. El mio era de mojarlo con martiny, de reír y brindar porque esta vez casi lo rozas.

No brindo sola. Benditos mis amigos que siempre están dispuestos a vivir.

Clarice

11:18


(...) Y no olvidar, al comenzar el trabajo, el estar preparada para equivocarme. No olvidar que el error muchas veces se había convertido en mi camino. Siempre que no resultaba cierto lo que pensaba o sentía, entonces se producía una brecha y, si antes hubiese tenido valor, ya habría entrado por ella. Más siempre sentí miedo del delirio y del error. Mi error, no obstante, debía ser el camino de una verdad: pues únicamente cuando me equivoco salgo de lo que conozco y entiendo. Si la "verdad" fuese aquello que puedo entender, terminaría siendo tan sólo una verdad pequeña, de mi tamaño.




 *Clarice Lispector no escribió novela negra porque le sobraba luz.

Bird on the wire

00:30



Like a bird on the wire
Like a drunk in some old midnight choir
I have tried in my way to be free
Like a worm on a hook
Like a monk bending over the book


Eco

08:59


Hubo un tiempo en que conocíamos el mundo al dedillo:
era tan pequeño que cabía en el cuenco de unas manos,
tan simple que era posible describirlo con una sonrisa,
tan corriente como el eco de viejas verdades en una oración.
La historia llegó sin trompetas victoriosas:
nos arrojó tierra sucia a los ojos.
Nos esperaban lejanos caminos sin salida,
pozos envenenados, pan amargo.
Nuestro botín de guerra es el conocimiento del mundo:
es tan grande que cabe en el cuenco de unas manos,
tan complejo que es posible describirlo con una sonrisa,
tan extraño como el eco de viejas verdades en una oración.


* de Canción Negra, Wislawa Szymborska


Torpezas

01:37


Era un hombre tan torpe que había que quererlo el doble para que sintiera la mitad.

*Suena bien, pero es mentira. Me agota la "miseria emocional".

Sentidos

00:35

Por momentos, el río negro doblegaba
todas mis fuerzas bajo su yugo.
Las aguas bajas, yo las veía profundas,
y las orillas en pendiente suave, abruptas y elevadas.
Arrastrado por el torbellino de las olas, luchaba
y oía las aguas en mí,
las buenas, las bellas aguas negras – –
Después, de nuevo respiré una fuerza dorada.
La corriente fluía, poderosa, siempre más poderosa. 


(Egon Schiele, Autoretrato) 

Balada

08:32


«Ante todo, el amor es una experiencia compartida por dos personas, pero esto no quiere decir que la experiencia sea la misma para las dos personas interesadas. Hay el amante y el amado, pero estos dos proceden de regiones distintas. Muchas veces la persona amada es sólo un estímulo para todo el amor dormido que se ha ido acumulando desde hace tiempo en el corazón del amante. Y de un modo u otro todo amante lo sabe. Siente en su alma que su amor es algo solitario. Conoce una nueva y extraña soledad, y este conocimiento le hace sufrir. Así que el amante apenas puede hacer una cosa: cobijar su amor en su corazón lo mejor posible; debe crearse un mundo interior completamente nuevo, un mundo intenso y extraño, completo en sí mismo. Y hay que añadir que este amante no tiene que ser necesariamente un joven que esté ahorrando para comprar un anillo de boda: este amante puede ser hombre, mujer, niño; en efecto, cualquier criatura humana sobre esta tierra. Pues bien, el amado también puede pertenecer a cualquier categoría. La persona más estrafalaria puede ser un estímulo para el amor. Un hombre puede ser un bisabuelo chocho y seguir amando a una muchacha desconocida que vio una tarde en las calles de Cheehaw dos décadas atrás. Un predicador puede amar a una mujer de la vida. El amado puede ser traicionero, astuto o tener malas costumbres. Sí, y el amante puede verlo tan claramente como los demás, pero sin que ello afecte en absoluto la evolución de su amor. La persona más mediocre puede ser objeto de un amor turbulento, extravagante y hermoso como los lirios venenosos de la ciénaga. Un buen hombre puede ser el estímulo para un amor violento y degradado, y un loco tartamudo puede despertar en el alma de alguien un cariño tierno y sencillo. Por lo tanto, el valor y la calidad del amor están determinados únicamente por el propio amante. Por este motivo, la mayoría de nosotros preferimos amar que ser amados. Casi todo el mundo quiere ser el amante. Y la verdad a secas es que de un modo profundamente secreto, la condición de ser amado es, para muchos, intolerable. El amado teme y odia al amante, y con toda la razón. Pues el amante está tratando continuamente de desnudar al amado. El amante implora cualquier posible relación con el amado, incluso si esta experiencia sólo puede causarle dolor.»


"La balada del café triste"
Carson McCullers

Desolación de la quimera

05:00



¿Volver? Vuelva el que tenga,
Tras largos años, tras un largo viaje,
Cansancio del camino y la codicia
De su tierra, su casa, sus amigos,
Del amor que al regreso fiel le espere.

Mas, ¿tú? ¿Volver? Regresar no piensas,
Sino seguir libre adelante,
Disponible por siempre, mozo o viejo,
Sin hijo que te busque, como a Ulises,
Sin Ítaca que aguarde y sin Penélope.

Sigue, sigue adelante y no regreses,
Fiel hasta el fin del camino y tu vida,
No eches de menos un destino más fácil,
Tus pies sobre la tierra antes no hollada,
Tus ojos frente a lo antes nunca visto.


Peregrino, Luis Cernuda

Fracaso

01:08


Fracasará porque yo fracaso siempre.

Sin argumentarlo, seco y amargo, lo repites una y otra vez. Y yo, que tiro a imbécil, interrumpo intentando explicarte que hay mil maneras de perder.


¿Qué me estas contando? 

Momento

00:31


Aquel momento que flota 
nos toca con su misterio.
Tendremos siempre el presente 
roto por aquel momento.
Toca la vida sus palmas 
y tañe sus instrumentos. 

Acaso encienda su música 
sólo para que olvidemos.
Pero hay cosas que no mueren 
y otras que nunca vivieron. 
Y las hay que llenan todo 
nuestro universo.
Y no es posible librarse 
de su recuerdo. 

El buen momento, José Hierro

Invisible

12:48



Dime algo bonito. 
Me sirve todo.
Algo que me haga sentir que no soy invisible, que de vez en cuando me ves.

Piedra

11:11


Así es mi vida,
piedra,
como tú. Como tú,
piedra pequeña;
como tú,
piedra ligera;
como tú,
canto que ruedas
por las calzadas
y por las veredas;
como tú,
guijarro humilde de las carreteras;
como tú,
que en días de tormenta
te hundes
en el cieno de la tierra
y luego
centelleas
bajo los cascos
y bajo las ruedas;
como tú, que no has servido
para ser ni piedra
de una lonja,
ni piedra de una audiencia,
ni piedra de un palacio,
ni piedra de una iglesia;
como tú,
piedra aventurera;
como tú,
que tal vez estás hecha
sólo para una honda,
piedra pequeña
y
ligera...

León Felipe
Versos y oraciones de caminante.


Viento

17:54


Me gusta cuando envías un audio con las letras muchomacho de los Tigres del Norte. 
Eres como un viento del norte que despeina y sacude la ropa.

Debilidad

09:44


La discriminación a veces es sutil, susurrada por las palabras, discreta. Esconde un machismo cotidiano y aceptado, socialmente bien visto, un menosprecio a la capacidad de las mujeres en distintos ámbitos de la vida. La igualdad legal no se extiende a bromas y chistes, el tópico sobrevive y perpetua la idea de inferioridad de la mujer.

La RAE ayuda poco. Continua reticente a feminizar algunas profesiones, insiste en el uso de masculino genérico y valida pequeños ramalazos de machismo políticamente correcto.


El lenguaje es la representación mental que tenemos del mundo. 

Limpiar, fijar y dar esplendor admitiendo una acepción de sexo débil como propio de mujeres es lógico en una institución que cuenta sólo con 8 académicas entre sus 43 miembros. 


#Yonosoyelsexodébil

Quicio

13:36



Parte de las puertas o ventanas en que entra el espigón del quicial, y en que se mueve y gira.

Fuera de quicio
1. loc. adv. Fuera del orden o estado regular.

Sacar de quicio a alguien
1. loc. verb. Exasperarlo, hacerle perder el tino.


Hay personas que hacen la vida más bonita, otras que te son indiferentes y algunas son como un castigo, con la habilidad innata de desatar lo peor de uno mismo. 

No está mal tropezar de vez en cuando con alguien que te saca de quicio. Es un buen espejo dónde mirarte. Si te dejas llevar por su juego, pierdes los papeles y acabas sin razones porque a gritos no puedes argumentarlas.

Él, mientras, no pierde nada. 
Tú si. 

En algún momento, acabas convertido en el que levanta la voz, el que gesticula violeto, el que se derrumba sin control, hasta que después de la tempestad, llega la calma. 
Y entonces, te sientes culpable por haber dejado que la rabia suba desde la garganta al cerebro para envenenarte.

Tal vez no puedes evitar soportarlo, pero si controlarlo y dejar de ser su rehén. De ti depende enfadarte o dejarlo atrás, entrar al trapo o ignorarlo, dejarlo crecer o minimizarlo. Ese dominio, lo tienes y cuanto menos representa esa persona para tí, más fácil es.

Sin concesiones. Ni un cambio ni un ápice de duda.

Míralo despacio. 
No es tan grande como para desviarte.

Placer

10:55


- Rozar con los pies las sabanas recién puestas
- Los dibujos de los niños pegados en la nevera
- Andar descalza por casa
- Tropezar con un ambientador que recuerda La Llicorella
- Un aperitivo que se va de las manos

Teoría del Idiota Masculino

20:18


Tal vez a los investigadores del Instituto de Medicina Celular de la Universidad de Newcastle les costó mucho llegar a la conclusión de que los hombres son más absurdos que las mujeres y para poder formular la Teoría del Idiota Masculino con un revestimiento seudocientífico.

Con observar un poco, más que suficiente. No era necesario recrearse en ejemplos como el del terrorista que abrió su propia carta bomba cuando le llego devuelta por franqueo insuficiente o el del latín lover que utilizó la lijadora como artículo erótico y perdió un testículo.

Más desconcertante en la forma que en el fondo. 

Contención. Estoy por añadir un ejemplo nuevo.


WeronikaGesicka



Primates

12:35



Los Tres Monos Sabios se encuentran en el Templo Tôshôgû de Nikkô, mausoleo construido en 1636 y dedicado al fundador del shogunato Tokugawa, Tokugawa Leyasu. En los Establos Sagrados, el escultor Hidari Jingoro talló en madera la estampa de los primates, Kikazaru, el que no oye, Iwazaru, el que no habla y Mizaru, el que no ve.

Los tres monos eran mensajeros enviados por los dioses para evidenciar las malas acciones de los hombres. Juntos y bien organizados pueden lograr metas inalcanzables por separado. Kikazaru, sordo, ve y le explica a Mizaru lo que ve y se lo cuenta a Iwazaru, mudo, que no necesita hablar, solo escuchar, ver, y decidir lo que mejor convenga. Cualquier otra fórmula de comunicación entre ellos está, lógicamente, abocada al fracaso. Otra mirada nos lleva a pensar en la discreción como virtud: "No digas lo que sepas, no mires lo que no debas, no creas lo que dicen".

Su lenguaje corporal puede aludir al pánico, a cómo reaccionamos ante algo que nos aterra. El primer impulso ante el miedo es cerrar los ojos y no verlo, no verbalizar para no darle fuerza y esperar.


Interpretaciones al margen, su valor simbólico es tan fuerte que son una de las pocas posesiones que tuvo Gandhi en vida y han llegado hasta el wasap.

Hombre de arena

19:31


El Hombre de Arena me explica que el águila, cuando está en plena madurez de su existencia, vuela hacia el Sol fijando en él la mirada para ganar nitidez en la visión, y compensar así la perdida de agudeza por una membrana opaca que acabará recubriendo su retina al entrar en la vejez. 
Cuando el águila está a punto de deslumbrarse, es cuando más ve.


Para el hombre mirar fijamente al Sol es un esfuerzo contra natura. La demencia de Van Gogh le hizo creer que sería inmortal si lograba vencer al sueño y ver amanecer un día tras otro sin caer dormido. Ensimismado por su locura, se convirtió en adorador del sol hasta la obsesión, cómo el águila, y la última época de su vida la cubrió de amarillos y girasoles como cósmicos símbolos de luz y energía.


Delicadezas

12:52


Las ideas no se imponen, se proponen. La acción no se obliga, se impulsa. El criterio no se fuerza, se forja. Nada mejor para que el camino no sea tortuoso que hacerlo desde la delicadeza.

Resulta difícil explicarle a quién no la tiene en qué consiste. 

La delicadeza no es melindrosa ni acaramelada, tiene elementos comunes con la educación, pero la urbanidad no la suple, no es femenina ni masculina, es cultivada y afable, implica respeto pero no es distante, no necesita de la confianza ni de la cercanía, matiza las relaciones humanas pero no las define.

La delicadeza es el lenguaje de los pequeños detalles.

Claridad

06:35




Cuando es imprescindible pensar surge la abrumadora maquinaria del ruido,  de un ruido constante, sordo, que parece infinito. En el silencio dicen que viven la grandes respuestas, custodiadas por las grandes preguntas, las que inquietan, renueven, escudriñan. 

Son ellas, las preguntas guardianas, las que dan miedo, porque...dónde nos pueden llevar, qué implican, cuanto daño podría hacernos una pregunta aparentemente inocente...

El silencio no tiene todas las respuestas, pero sí tiene las mías. A mayor intensidad, menor claridad y más confusión. Crear espacios de tranquilidad, la respiración consciente y el viaje al interior permiten atisbar lo que realmente eres, tener una percepción clara, sin excusas.

Tan simple y tan complejo como sujetar el temperamento para que las acciones reposen sobre la capacidad de pensar. Veinte minutos diarios de aislamiento para dar respuestas adecuadas a preguntas de manual. ¿Qué es lo justo? ¿Qué es lo que quiero? ¿Qué estoy dispuesta a perder? ¿Soy capaz? ¿Qué puedo aprender? ¿Voy a intervenir?

El mecanismo para tomar decisiones depende del temperamento o de la voluntad.
Preferible de la voluntad.





Galgos

00:31


España es el país de los galgos ahorcados. España es el país que no aprecia la ternura inconcebible de un animal que se enreda con el aire, dibujando piruetas imposibles. España es el país de árboles con ramas asesinas, donde una infame cuerda siega una vida tan ligera como la espuma. España es una tierra yerma que entierra la poesía en sus entrañas muertas.

Los galgos son poetas emboscados en el viento, que doblan las esquinas en silencio, deslizándose como un brazo de agua escapado de una acequia. Los galgos son poetas que se recortan contra la luna, componiendo siluetas inauditas. Los galgos encabalgan las palabras o saltan por encima de ellas, sorteando las tildes, tan arrogantes e inflexibles. La tilde es una señora ridícula que se clava en las palabras como una espina. Los galgos perturban su rutina, lanzándola al viento, que juega con ella hasta que se aburre y la deja sobre un tejado, donde se confunde con una ramita. A veces, acaba en un nido. Allí recibe lecciones de humildad y acepta su dolorosa intrascendencia. Las pisadas de los galgos no dejan huella. Son veloces, aladas, casi etéreas. No les afecta la gravedad ni la dureza de la piedra. Los galgos aceleran el movimiento de rotación de la tierra, cuando la locura se apodera de ellos. Los ojos apenas pueden seguir su vertiginosa galopada, pero gracias a sus carreras escuchamos la música de las esferas.

Los galgos se burlan de la ortografía estirando o doblando sus orejas. Las orejas de un galgo pueden transformarse en una X, una Y o una LL. Esforzándose un poco pueden esbozar la Ñ o el número Phi, el número áureo donde se esconde Dios, jugando con una serie infinita que deja con un palmo de narices a las maestras de escuela.

Las maestras de escuela no entienden a Dios ni a los galgos. Dios es un niño que utiliza los puntos suspensivos para cruzar los ríos. Los arroja uno a uno y avanza a saltitos. Los que le sobran, se los guarda en el bolsillo. Los galgos nunca se separan de Dios, pues saben que les necesita para no extraviarse por los caminos, donde acecha el hombre con una horca en la mano. Nos han dicho que Dios era un anciano de barba blanca y piel arrugada, pero Dios es un niño enfermo que aplaca su dolor, acariciando la huesuda cabeza de un galgo. 

Los galgos vigilan el mundo mientras Dios descansa.

Sheldonismo

19:11



The Big Bang Theory está de bajón. A los guionistas les lastran diez temporadas y los personajes empiezan a ser planos y previsibles. 

Todos menos Sheldon, radicalizado en sus opiniones, su comportamiento asocial y sus obsesiones compulsivas. Hace unos años, Chuck Lorre, uno de los guionistas, desmintió haber construido al personaje con parámetros de Asperger, uno de los trastornos del espectro autista, probablemente porque banalizar una enfermedad mental con animo cómico no sea políticamente correcto. 

Es torpe, rechaza el contacto con los demás porque se siente en un entorno hostil, está obsesionado por la literalidad de las expresiones, reacciona de forma unidireccional, y su falta de empatía le obliga a copiar las emociones. Muestra curiosidad solo por determinados temas en los que su inversión desmedida de tiempo y su memoria excepcional lo convierten en un experto. Es matemático, porque es más fácil entender una ecuación que al mundo.

Sheldon está de moda, pero no es el único. Antes que él, "Rain Man' logró acercar al gran publico el autismo en general y en concreto, el autismo en adultos. La magistral interpretación de Dustin Hoffman estableció un estereotipo algo cruel: todos los autistas cuentan con 'habilidades especiales', y logran el triunfo. 

Ya sobre el papel, Lisbeth Salander, el personaje creado por Stieg Larsson en la saga Millennium, ancla su sociopatía en el mismo síndrome, aunque al revestirlo de vanguardia feminista es menos evidente. En la vida real, se identifica con este síndrome a personalidades extremas como Tim Burton, Spielberg o Bill Gates. 


Como todas las visiones desde lejos, son “aspis” exagerados y maniqueistas. Pero sin duda, ayudan a dar visibilidad a un trastorno relativamente desconocido al poner en valor sus potenciales capacidades y generar conciencia social. 

Viernes

19:45


Brujas yendo al Sabbath”
Luis Ricardo Falero. Óleo sobre lienzo. 1878. 
(Ni una sola obra suya en museos españoles pese a haber sido subastado en Sotheby's)


Mañana desayuno.
O akelarre. Nunca se sabe.




Hielo

00:25


La Aemet ha activado la alerta por riesgo importante de temperaturas mínimas. Los termómetros pueden caer hasta los -12º en el Pirineo. La situación se recrudecerá por el fuerte viento, que puede alcanzar rachas de 100 kilómetros. 
Esta combinación hará que las sensaciones térmicas en muchas localidades se aproximen a los 20 grados bajo cero.


En el cajero hay un hombre que duerme entre cartones. 
Debe de ser porque no lee la prensa.


Somos una sociedad enferma.

Intentio

01:00


La intención cuenta. Doble o sencilla, no pasó desapercibida para los romanos y su vocablo latino “intentio”, con el que se designa la orientación de la voluntad a un propósito. 

A partir de aquí, han llovido divagaciones a miles sobre la naturaleza de la intención.

Inauguró la saga Aristóteles, con su Moral a Nicómaco, que detalla con paciencia cómo la intención se cruza con la voluntad y a la más mínima se descruzan. La voluntad tiene una carga racional mientras que la intención prefiere ser punzante.

Dónde este la intención, que se quite lo demás. Esa esquirla del pensamiento es tan importante que permite evaluar la naturaleza de un acto que no consumado, calificarlo, definirlo... Santa Teresa de Jesús podría haber homenajeado a Nicómaco con una caja de yemas y diciendo “sólo con la intención, basta”.

Kant también insistió lo suyo. Nada más recomendable que juzgar un acto, bueno o malo, según la intención de su autor, aunque el resultado no se haya producido. Con este postulado y un poco más, desarrolló una ética deontológica todavía versionada por todos los colegios oficiales de medio mundo. 
Innegable que con el bachillerato antiguo ejercitabas la memoria.

Y para que quieres más, hasta el Código Penal se pliega ante la intención y llega al concepto de dolo gracias a las teorías de Frank y sus fórmulas para convertir algo subjetivo como la intención en tasable, medible y repercutible sobre la pena.


Silenciar algo implica intención.
Intención cuando menos, dolosa.


LXXIV

18:21


74 es el número atómico del wolframio.
74 es el número asignado al asteroide Galatea.
74 es divisible entre 1, 2 y 37.
74 días duró la guerra de las Malvinas.
74 segundos son 1 minuto y 14 segundos 
74 minutos es 1 hora y 14 minutos
74 kilómetros es la distancia que recorres en ir y volver de tu casa a la de tu tía.

Mirándolo así, 74 se queda en nada.

Y por algo que no es nada, no hay que inquietarse.

Contemplar

10:57






         “Soy un esteta a la antigua usanza, alguien que vive y trabaja por la belleza”. 


El punto de partida para despertar mi curiosidad sobre Franco Maria Ricci no puede estar mejor anclado. Tú no tienes autoridad, pero tienes influencia, y él, un gusto exquisito y sobrio.

Le dedico tiempo a verlo. Me fascina ese afán coleccionista que no pretende ser exhaustivo sino hedonista, que recopila piezas sabias, estoicas ante lo inevitable, sin pudor a mostrarse imperfectas, incompletas, conmovedoras desde el defecto.

A los bustos de Ricci no parece importarles el código Bushido. Apuesto lo que quieras a que son más de Kintsukuroi, el arte de la resilencia basado en que un objeto es más bello por haber estado roto y esas grietas merecen volver a la vida cubriéndose de oro, celebrando su fortaleza.


Manual for Cleaning Women

01:06



No es fácil ser mujer en ningún rincón del mundo. No lo es en África, pero tampoco creo que lo sea en Colombia, en los suburbios de París, o en la sierra de Soria. básicamente porque esa revolución que libera, no por anhelada, llega antes y a los hombres les cuesta dejar de trabar palos en la rueda de la carreta. Guste o no, vivimos en un mundo patriarcal, con una legislación paritaria que en la practica flojea, insultamos en femenino porque el diccionario lo ampara y permitimos cómplices una escala retributiva que trata con más generosidad a hombres que a mujeres.

Las estructuras arcaicas se aferran a lo cotidiano. Encuentran un buen nicho de mercado en la televisión, en la publicidad, en los cómites de dirección y en la lista Forbes.


Y en la literatura. La testosterona de Hemingway y Fitzgerald es venerada por “cipoutudos” como Perez Reverte y Jabois, que cómo no podría ser de otra forma, venden un huevo de novelas tabernarias habitadas por mujeres de bandera y hembras que caminan contoneándosen con garbo.


Allá ellos y las canciones de Sabina. 
Se han perdido lo mejor: ser capaces de observar el mundo con la sibilina inteligencia emocional de Lucia Berlin. 

Aprovecha un rato zen para leerla. No es stalker, es woman worker, cruda y real, acorazada y frágil al mismo tiempo, llena de contrastes y desgarros. Vibra, contagia emoción. 

En cada relato está la pluma que acaricia y pega al mismo tiempo, la necesidad de entornar la tapa y frenar para descubrir la belleza del desastre, de la miseria. 


La comparan con Carver.

Pero nadie que escriba sobre Carver lo comparará con ella.