Balada
08:32
«Ante
todo, el amor es una experiencia compartida por dos personas, pero
esto no quiere decir que la experiencia sea la misma para las dos
personas interesadas. Hay el amante y el amado, pero estos dos
proceden de regiones distintas. Muchas veces la persona amada es sólo
un estímulo para todo el amor dormido que se ha ido acumulando desde
hace tiempo en el corazón del amante. Y de un modo u otro todo
amante lo sabe. Siente en su alma que su amor es algo solitario.
Conoce una nueva y extraña soledad, y este conocimiento le hace
sufrir. Así que el amante apenas puede hacer una cosa: cobijar su
amor en su corazón lo mejor posible; debe crearse un mundo interior
completamente nuevo, un mundo intenso y extraño, completo en sí
mismo. Y hay que añadir que este amante no tiene que ser
necesariamente un joven que esté ahorrando para comprar un anillo de
boda: este amante puede ser hombre, mujer, niño; en efecto,
cualquier criatura humana sobre esta tierra. Pues bien, el amado
también puede pertenecer a cualquier categoría. La persona más
estrafalaria puede ser un estímulo para el amor. Un hombre puede ser
un bisabuelo chocho y seguir amando a una muchacha desconocida que
vio una tarde en las calles de Cheehaw dos décadas atrás. Un
predicador puede amar a una mujer de la vida. El amado puede ser
traicionero, astuto o tener malas costumbres. Sí, y el amante puede
verlo tan claramente como los demás, pero sin que ello afecte en
absoluto la evolución de su amor. La persona más mediocre puede ser
objeto de un amor turbulento, extravagante y hermoso como los lirios
venenosos de la ciénaga. Un buen hombre puede ser el estímulo para
un amor violento y degradado, y un loco tartamudo puede despertar en
el alma de alguien un cariño tierno y sencillo. Por lo tanto, el
valor y la calidad del amor están determinados únicamente por el
propio amante. Por este motivo, la mayoría de nosotros preferimos
amar que ser amados. Casi todo el mundo quiere ser el amante. Y la
verdad a secas es que de un modo profundamente secreto, la condición
de ser amado es, para muchos, intolerable. El amado teme y odia al
amante, y con toda la razón. Pues el amante está tratando
continuamente de desnudar al amado. El amante implora cualquier
posible relación con el amado, incluso si esta experiencia sólo
puede causarle dolor.»
"La
balada del café triste"
Carson McCullers
Carson McCullers

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