Contemplar
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“Soy un esteta a la antigua usanza, alguien que vive y trabaja por la belleza”.
El punto de partida para despertar mi curiosidad sobre Franco Maria Ricci no puede estar mejor anclado. Tú no tienes autoridad, pero tienes influencia, y él, un gusto exquisito y sobrio.
Le dedico tiempo a verlo. Me fascina ese afán coleccionista que no pretende ser exhaustivo sino hedonista, que recopila piezas sabias, estoicas ante lo inevitable, sin pudor a mostrarse imperfectas, incompletas, conmovedoras desde el defecto.
A los bustos de Ricci no parece importarles el código Bushido. Apuesto lo que quieras a que son más de Kintsukuroi, el arte de la resilencia basado en que un objeto es más bello por haber estado roto y esas grietas merecen volver a la vida cubriéndose de oro, celebrando su fortaleza.

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