Flema
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Me
espanta la flema inglesa aunque los británicos enarbolen orgullosos
su exceso de calma como algo que define su personalidad colectiva y
convierte al país en un albergue de burgueses pulcros y mesurados.
Da la sensación de que tanto "fair enough" obliga a vivir
sin emociones, algo relegado para caracteres viscerales de más
sangre que formación.
No
me gusta el té ni la puntualidad obsesiva, el cambio de guardia de
Buckingham Palace, los impecables mayordomos ni las novelas de Jane
Austen. Soy de perro antes que de gato, de más jamón que queso. Por
eso no entiendo que te envíe un correo con algo que deseas hace
tiempo y sólo musites un escueto “genial”.
Se acumulan las dudas. No
sé que das más, si frío o miedo.
A
tu aire. El mio era de mojarlo con martiny, de reír y brindar porque
esta vez casi lo rozas.
No brindo sola. Benditos
mis amigos que siempre están dispuestos a vivir.

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