Eco
08:59
Hubo
un tiempo en que conocíamos el mundo al dedillo:
era
tan pequeño que cabía en el cuenco de unas manos,
tan
simple que era posible describirlo con una sonrisa,
tan
corriente como el eco de viejas verdades en una oración.
La
historia llegó sin trompetas victoriosas:
nos
arrojó tierra sucia a los ojos.
Nos
esperaban lejanos caminos sin salida,
pozos
envenenados, pan amargo.
Nuestro
botín de guerra es el conocimiento del mundo:
es
tan grande que cabe en el cuenco de unas manos,
tan
complejo que es posible describirlo con una sonrisa,
tan
extraño como el eco de viejas verdades en una oración.
* de Canción
Negra, Wislawa Szymborska

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