"Pienso,
en ocasiones, que quisiera cometer todos los crímenes, todos los
vicios, todas las acciones bellas, nobles, grandes, beber la belleza,
la verdad, el bien, de un solo trago, y dormirme después para
siempre en el pacífico seno de la Nada.
Déjenme llorar."
Déjenme llorar."
Diarios. Fernando Pessoa.
¿Y
conseguiste lo que
querías
de esta vida?
Lo
conseguí.
¿Y
que querías?
Considerarme
amado, sentirme
amado
en la tierra.
Ultimo
fragmento, Raymond Carver
Amor
de los incendios y de la perfección,
amor
entre la gracia y el crimen,
como medio cristal y media viña blanca,
como vena furtiva de paloma:
sangre de ciervo antiguo que perfume
las cerraduras de la muerte.
De una niña de provincias que se vino a vivir en un Chagall, Blanca Andreu
como medio cristal y media viña blanca,
como vena furtiva de paloma:
sangre de ciervo antiguo que perfume
las cerraduras de la muerte.
De una niña de provincias que se vino a vivir en un Chagall, Blanca Andreu
Las
más bellas poesías se escriben
sobre
las piedras
con
las rodillas ulceradas
y
las manos afiladas por el misterio.
Las
más bellas poesías se escriben
frente
a un altar vacío,
rodeado
de agentes
de
la divina locura.
Así,
loco, criminal, como eres
le
has dado versos a la humanidad,
versos
de reconquista
y
de bíblicas profecías
y
eres hermano de Jonas.
Pero
la tierra prometida
donde
germinan las manzanas de oro
y
el árbol del conocimiento
de
donde Dios no ha descendido
ni
jamás te ha maldecido.
Pero
tú sí, maldices
hora
tras hora tu canto
porque
has descendido en el limbo,
donde
aspiras el Assenzio
de
una sobrevivencia negada.
*Las
más bellas poesías. Alda Merini
"La
calle más alegre del mundo, la calle donde viven juntas a la vez las
cuatro estaciones del año, la única calle de la tierra que yo
desearía que no se acabara nunca, rica en sonidos, abundante de
brisas, hermosa de encuentros, antigua de sangre: Rambla de
Barcelona".
A
las floristas de la Rambla de Barcelona, Federico García Lorca
Tu
voz está aquí, pero tú no estás aquí.
Están tus ojos, pero tú no estás.
Tu cuerpo está, tú no.
Como un árbol arrancado,
como una oreja arrancada,
como un barquito tallado en corteza de pino
que se pierde en el arroyo de la infancia.
Están tus ojos, pero tú no estás.
Tu cuerpo está, tú no.
Como un árbol arrancado,
como una oreja arrancada,
como un barquito tallado en corteza de pino
que se pierde en el arroyo de la infancia.
Jorge
Riechmann
Cuando
quiero mirar nuestro mundo con los dos ojos, lo que percibo son dos
mundos superpuestos: uno luminoso y claro, sorprendentemente nítido;
el otro impreciso y sutilmente sombrío.
Kenzaburō
Ōe
"...Lo
que te escribo no tiene principio, es una continuación. De las
palabras de este canto, canto que es el mío y el tuyo, se eleva un
halo que trasciende las frases, ¿lo sientes? Mi experiencia viene de
que ya he conseguido pintar el halo de las cosas. El halo es más
importante que las cosas y que las palabras. El halo es vertiginoso.
Hinco la palabra en un vacío descampado; vacío es una palabra como
un fino bloque monolítico que proyecta sombra. Y es la trompeta que
anuncia. El halo es el it.
Te escribo toda entera y siento un sabor en ser y el sabor a ti es abstracto como el instante. Es también con todo el cuerpo que pinto mis cuadros y en la tela fijo lo incorpóreo, yo cuerpo a cuerpo conmigo misma. No se comprende la música, se la oye. Óyeme entonces con tu cuerpo entero. ..“
Te escribo toda entera y siento un sabor en ser y el sabor a ti es abstracto como el instante. Es también con todo el cuerpo que pinto mis cuadros y en la tela fijo lo incorpóreo, yo cuerpo a cuerpo conmigo misma. No se comprende la música, se la oye. Óyeme entonces con tu cuerpo entero. ..“
Agua
viva, Clarice Lispector
No
le dijo a nadie que se iba, no se despidió de nadie, con el
hermetismo férreo con que sólo le reveló a la madre el secreto de
su pasión reprimida, pero a la víspera del viaje cometió a
conciencia una locura última del corazón que bien pudo costarle la
vida. Se puso a la medianoche su traje de domingo, y tocó a solas
bajo el balcón de Fermina Daza el vals de amor que había compuesto
para ella, que sólo ellos dos conocían y que fue durante tres años
el emblema de su complicidad contrariada. Lo tocó murmurando la
letra, con el violín bañado en lágrimas, y con una inspiración
tan intensa que a los primeros compases empezaron a ladrar los perros
de la calle, y luego los de la ciudad, pero después se fueron
callando poco a poco por el hechizo de la música, y el vals terminó
con un silencio sobrenatural. El balcón no se abrió, ni nadie se
asomó a la calle, ni siquiera el sereno que casi siempre acudía con
su candil tratando de medrar con las migajas de las serenatas. El
acto fue un conjuro de alivio para Florentino Ariza, pues cuando
guardó el violín en el estuche y se alejó por las calles muertas
sin mirar hacia atrás, no sentía ya que se iba la mañana
siguiente, sino que se había ido desde hacía muchos años con la
disposición irrevocable de no volver jamás.
El
amor en los tiempos del cólera. Gabriel García Márquez
"Las
mujeres de verdad dejan un rastro – me contestó tras unos
instantes de reflexión -. Manchas de carmín en los vasos, zapatos
en las cocinas, bragas tiradas por el suelo. No sé cómo lo hacen,
pero funciona. Vaya si funciona. Yo parezco lesbiana, joder"
Para amantes y ladrones, Pedro Zarraluki
La
vida es para nosotros lo que de ella concebimos. Para el rústico
para quien su propio campo lo es todo, ese campo es un imperio. Para
el César cuyo imperio todavía le parece poco, ese imperio es un
campo. El pobre posee un imperio; el grande posee un campo. En
realidad, no poseemos más que nuestras propias sensaciones; en
ellas, pues, y no en lo que ellas ven, tenemos que fundamentar la
realidad de nuestra vida.
El
libro del desasosiego, Pessoa
El
hombre, dicen, es un animal racional. No sé por qué no se haya
dicho que es un animal afectivo o sentimental. Y acaso lo que de los
demás animales le diferencia sea más el sentimiento que no la
razón. Más veces he visto razonar a un gato que no reír o llorar.
Acaso llore o ría por dentro, pero por dentro acaso también el
cangrejo resuelva ecuaciones de segundo grado.
Del sentimiento trágico de la vida, Miguel de Unamuno
" Para
encontrar la veta de la madera si no se es ebanista, basta hundir
un clavo y ver si entra bien. Para identificar mis puntos débiles
existe un instrumento que semeja un clavo: es la broma"
Fragmentos de un discurso amoroso, Roland Barthes.
Nada
dura para siempre, ni el dolor ni la alegría. Tenemos que seguir
adelante, y cuando la mala suerte nos conduzca a un camino sin
salida, debemos buscar otro sendero.
Miramar,
Naguib Mahfuz
" -Mamá,
hoy no hay nada para comer.
- Eso va muy bien para los ojos – respondía Esterina.
Por esas frecuentes nadas crecieron con los ojos bellísimos, límpidos y brillantes"
- Eso va muy bien para los ojos – respondía Esterina.
Por esas frecuentes nadas crecieron con los ojos bellísimos, límpidos y brillantes"
(Piazza
d´Italia. Antonio Tabucchi)
"¿Subsistiría
alguien sobre la Tierra si cada hombre hubiese confesado a otro todos
sus pensamientos? Creo que hasta nuestros primeros padres, Adán y
Eva, se habrían asesinado mutuamente al pie del Árbol paradisíaco
de la Ciencia."
Rafael Alberti (prólogo a Mi corazón al desnudo de Charles Baudelaire)
Un
escritor es algo extraño. Es una contradicción y también un
sinsentido. Escribir también es no hablar. Es callarse. Es aullar
sin ruido. Un escritor es algo que descansa, con frecuencia, escucha
mucho. No habla mucho porque es imposible hablar a alguien de un
libro que se ha escrito y sobre todo de un libro que se está
escribiendo. Es imposible. Es lo contrario del cine, lo contrario del
teatro y otros espectáculos. Es lo contrario de todas las lecturas.
Es lo más difícil. Es lo peor. Porque un libro es lo desconocido,
es la noche, es cerrado, eso es. El libro avanza, crece, avanza en
las direcciones que creíamos haber explorado, avanza hacia su propio
destino y el de su autor (…) Un libro abierto también es la noche.
Escribir,
Marguerite Duras
La
escasez de noticias en prensa durante el mes de agosto es de
agradecer.
Así desayuno leyendo un articulo ligero sobre el
diccionario de John Koening , el llamado 'Diccionario de
las Penas Oscuras', que recopila términos inventados por él para referirse a sentimientos y situaciones mortificantes
sin catalogar.
Un
poético recuento de tipos de miedos, de melancolía y humores, de
soledad, de tristeza, de dolores enquistados con la única intención
de ponerle nombre a las emociones para ver que en el mundo, alguien
más, las conoce, las ha vivido, las comparte.
Mi
palabra-sentimiento es dorondón.
Suena
siempre como cuando la dice mi padre en las mañanas de invierno.
Menos
tu vientre todo es confuso.
Menos
tu vientre todo es futuro fugaz, pasado baldío, turbio.
Miguel
Hernández
"¿Qué
es lo que define a un hombre? ¿Cuál es la primera pregunta que se
le hace a un hombre cuando quieres informarte de su estado? En
algunas sociedades le preguntan primero si está casado, si tiene
hijos; en las nuestras, se le pregunta en primer lugar su profesión.
Lo que define ante todo al hombre occidental es el puesto que ocupa
en el proceso de producción, y no su estatuto de reproductor."
El
mapa y el territorio. Michel Houellebecq.
"Cuanto
más el hombre cultiva las artes, menos jode.
Entre el espíritu y la bestia se produce un divorcio cada vez más sensible.
Sólo la bestia jode bien y la fornicación es el lirismo del pueblo.
Joder es aspirar a entrar en otro, y el artista jamás sale de sí."
Entre el espíritu y la bestia se produce un divorcio cada vez más sensible.
Sólo la bestia jode bien y la fornicación es el lirismo del pueblo.
Joder es aspirar a entrar en otro, y el artista jamás sale de sí."
Mi corazón al desnudo. Charles Baudelaire.
Nada
me ata a nada.
Quiero
cincuenta cosas al mismo tiempo.
Ansío con una angustia de hambre de carne
lo que no sé qué será
—definidamente por lo indefinido...
Duermo inquieto, y vivo en un soñar inquieto
de quien duerme inquieto, mitad soñando.
Ansío con una angustia de hambre de carne
lo que no sé qué será
—definidamente por lo indefinido...
Duermo inquieto, y vivo en un soñar inquieto
de quien duerme inquieto, mitad soñando.
Me
cerraron todas las puertas abstractas y necesarias.
Corrieron las cortinas de todas las hipótesis que podría ver en la calle.
No existe en la travesía hallada el número, de la puerta que me dieron.
Corrieron las cortinas de todas las hipótesis que podría ver en la calle.
No existe en la travesía hallada el número, de la puerta que me dieron.
Desperté
a la misma vida a la que me había dormido.
Hasta mis ejércitos soñados sufrieron derrota.
Hasta mis sueños se sintieron falsos al ser soñados.
Hasta la vida sólo deseada me harta —hasta esa vida...
Hasta mis ejércitos soñados sufrieron derrota.
Hasta mis sueños se sintieron falsos al ser soñados.
Hasta la vida sólo deseada me harta —hasta esa vida...
Fernando
Pessoa, Libro del desasosiego
De todo corazón acepto el lema de que "el mejor gobierno es el que gobierna menos", y me gustaría que fuera honrado con más diligencia y sistema. En la práctica significa asimismo, lo cual también creo: "que el mejor gobierno es el que no gobierna en absoluto"; y cuando los hombres estén preparados para él, ese y no otro será el que tendrán.
El Gobierno es, a lo más, una conveniencia; aunque la mayoría de ellos suelen ser inútiles, y alguna vez, todos sin excepción, inconvenientes. Las objeciones puestas al hecho de contar con un ejército regular, que son muchas y de peso, y merecen prevalecer, pueden ser referidas en última instancia a la presencia de un Gobierno igual de establecido.
Henry
David Thoreau, Desobediencia civil
En
mis sueños
pinto como Vermeer van Delft.
Hablo fluidamente griego
y no sólo con los vivos.
Conduzco un auto
que me obedece.
Tengo talento,
escribo poemas largos, grandiosos.
Escucho voces
no menos que los grandes santos.
Se sorprenderían
de mi virtuosismo en el piano.
Floto en el aire como se debe,
es decir, por mí misma.
Si caigo del techo
puedo aterrizar suavemente en el verde césped.
No me es difícil
respirar bajo el agua.
No me puedo quejar :
he logrado descubrir la Atlántida.
Me complace que justo antes de morir
siempre me las arreglo para despertar.
Inmediatamente tras el estallido de la guerra
me vuelvo a mi lado favorito.
Soy, mas no necesito ser,
hija de mi tiempo.
Hace unos pocos años
vi dos soles.
Y antes de ayer un pingüino,
con toda claridad.
* Alabanza a los sueños, Wislawa Szymborska
pinto como Vermeer van Delft.
Hablo fluidamente griego
y no sólo con los vivos.
Conduzco un auto
que me obedece.
Tengo talento,
escribo poemas largos, grandiosos.
Escucho voces
no menos que los grandes santos.
Se sorprenderían
de mi virtuosismo en el piano.
Floto en el aire como se debe,
es decir, por mí misma.
Si caigo del techo
puedo aterrizar suavemente en el verde césped.
No me es difícil
respirar bajo el agua.
No me puedo quejar :
he logrado descubrir la Atlántida.
Me complace que justo antes de morir
siempre me las arreglo para despertar.
Inmediatamente tras el estallido de la guerra
me vuelvo a mi lado favorito.
Soy, mas no necesito ser,
hija de mi tiempo.
Hace unos pocos años
vi dos soles.
Y antes de ayer un pingüino,
con toda claridad.
* Alabanza a los sueños, Wislawa Szymborska
“Ya
ves, continuamos viviendo cada uno a su manera, incluso ahora”,
pensé. Por profunda y fatal que sea la pérdida, por importante que
sea lo que nos han arrancado de las manos, aunque nos hayamos
convertido en alguien completamente distinto y sólo conservemos, de
lo que antes éramos, una fina capa de piel, a pesar de todo, podemos
continuar viviendo, así, en silencio. Podemos alargar la mano e ir
tirando del hilo de los días que nos han destinado, ir dejándolos
luego atrás. En forma de trabajo rutinario, el trabajo de todos los
días…, haciendo, según cómo, una buena actuación. Al pensarlo,
me sentí terriblemente vacío.”
Sputnik, mi amor, Haruki Murakami
"...La
memoria es algo extraño. Mientras estuve allí, apenas presté
atención al paisaje. No me pareció que tuviera nada de particular y
jamás hubiera sospechado que, dieciocho años después, me acordaría
de él hasta en sus pequeños detalles. [...] estaba enamorado, y
aquel amor me había conducido a una situación extremadamente
complicada. No, no estaba en disposición de admirar el paisaje que
me rodeaba.
Sin embargo ahora, hasta la primera imagen que se perfila en mi memoria es la de aquel prado. El olor de la hierba, el viento gélido, las crestas de las montañas, el ladrido de un perro. Esto es lo primero que recuerdo. Con tanta nitidez que tengo la impresión de que , si alargara la mano,podría ubicarlos, uno tras otro, con la punta del dedo. Pero este paisaje está desierto. No hay nadie. No está Naoko, ni estoy yo."¿A donde hemos ido?", pienso."¿Cómo ha podido ocurrir una cosa así? Todo lo que parecía tener más valor -ella, mi yo de entonces, nuestro mundo- ¿dónde ha ido a parar?" Lo cierto es que ya no recuerdo el rostro de Naoko. Conservo un decorado sin personajes..."
Sin embargo ahora, hasta la primera imagen que se perfila en mi memoria es la de aquel prado. El olor de la hierba, el viento gélido, las crestas de las montañas, el ladrido de un perro. Esto es lo primero que recuerdo. Con tanta nitidez que tengo la impresión de que , si alargara la mano,podría ubicarlos, uno tras otro, con la punta del dedo. Pero este paisaje está desierto. No hay nadie. No está Naoko, ni estoy yo."¿A donde hemos ido?", pienso."¿Cómo ha podido ocurrir una cosa así? Todo lo que parecía tener más valor -ella, mi yo de entonces, nuestro mundo- ¿dónde ha ido a parar?" Lo cierto es que ya no recuerdo el rostro de Naoko. Conservo un decorado sin personajes..."
Tokio
blues, Haruki Murakami
Cuando
a la luz de un quinqué escribo mi página cotidiana, oigo un
ruidito. Si me detengo, para. Y vuelve a comenzar en cuanto rasco el
papel. Es un ratón que se despierta.
Puedo
adivinar sus idas y venidas junto al agujero oscuro en el que nuestra
criada guarda sus cepillos y sus trapos. Brinca por el suelo y trota
sobre las baldosas de la cocina. Pasa junto a la chimenea, bajo el
fregadero, se pierde entre la vajilla y gracias a una serie de
reconocimientos que cada vez le llevan más lejos, se acerca a mí.
Cada
vez que dejo descansar mi portaplumas, ese silencio le inquieta. Cada
vez que lo utilizo, cree que quizás haya otro ratón por los
alrededores y se siente más tranquilo.
Luego
no vuelvo a verlo. Se halla bajo la mesa, junto a mis piernas.
Circula de una pata de la silla a otra. Roza mis zuecos, mordisquea
la madera de éstos o, con un alarde de valentía, ¡se encarama en
ellos!
Y
sobre todo no puedo mover la pierna, ni siquiera respirar con fuerza,
pues huiría.
Debo,
sin embargo, seguir escribiendo y, temeroso de que me abandone a mi
aburrimiento de persona solitaria, escribo signos, naderías, muy
pequeñito, menudo, menudito, como él roe.
Jules
Renard.
Histoires naturelles
"Uno
siempre responde con su vida entera a las preguntas más importantes.
No importa lo que diga, no importa con qué palabras y con qué
argumentos trate de defenderse. Al final, al final de todo, uno
responde a todas las preguntas con los hechos de su vida: a las
preguntas que el mundo le ha hecho una y otra vez. Las preguntas son
estas: ¿Quién eres? … ¿Qué has querido de verdad? … ¿Qué
has sabido de verdad? … ¿A qué has sido fiel o infiel? … ¿Con
qué y con quién te has comportado con valentía o con cobardía? …
Éstas son las preguntas. Uno responde como puede, diciendo la verdad
o mintiendo: eso no importa. Lo que sí importa es que uno al final
responde con su vida entera."
El
último encuentro. Sándor Márai.
Espero
curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de
pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en
turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.
¿Te
parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es
poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras
de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender
fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también
el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos
gentes que no se dicen nada.
Hay
que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que
ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor
hace», «dame agua», «¿sabes manejar?», «se hizo de noche»...
Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho
«ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero»).
Una
semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para
que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a
la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender
las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un
manicomio para entrar a un panteón.
Recuento
De Poemas, 1950-93
Jaime
Sabines
"-
¿Qué quieres de ese hombre? - preguntó de repente la nodriza.
- La verdad – respondió el general.
- Conoces muy bien la verdad.
- No la conozco – dijo él, en voz alta, sin preocuparse por el servicio, que había interrumpido abajo la colocación de las flores y miraba hacia arriba. Volvieron a bajar la mirada inmediatamente, con un gesto mecánico, y continuaron con sus quehaceres -. La verdad es precisamente lo que no conozco.
- Pero conoces la realidad – observó la nodriza, con un tono agudo, casi agresivo.
- La realidad no es lo mismo que la verdad -respondió el general-. La realidad son sólo detalles."
- La verdad – respondió el general.
- Conoces muy bien la verdad.
- No la conozco – dijo él, en voz alta, sin preocuparse por el servicio, que había interrumpido abajo la colocación de las flores y miraba hacia arriba. Volvieron a bajar la mirada inmediatamente, con un gesto mecánico, y continuaron con sus quehaceres -. La verdad es precisamente lo que no conozco.
- Pero conoces la realidad – observó la nodriza, con un tono agudo, casi agresivo.
- La realidad no es lo mismo que la verdad -respondió el general-. La realidad son sólo detalles."
El último encuentro. Sándor Márai.
Me
espanta la flema inglesa aunque los británicos enarbolen orgullosos
su exceso de calma como algo que define su personalidad colectiva y
convierte al país en un albergue de burgueses pulcros y mesurados.
Da la sensación de que tanto "fair enough" obliga a vivir
sin emociones, algo relegado para caracteres viscerales de más
sangre que formación.
No
me gusta el té ni la puntualidad obsesiva, el cambio de guardia de
Buckingham Palace, los impecables mayordomos ni las novelas de Jane
Austen. Soy de perro antes que de gato, de más jamón que queso. Por
eso no entiendo que te envíe un correo con algo que deseas hace
tiempo y sólo musites un escueto “genial”.
Se acumulan las dudas. No
sé que das más, si frío o miedo.
A
tu aire. El mio era de mojarlo con martiny, de reír y brindar porque
esta vez casi lo rozas.
No brindo sola. Benditos
mis amigos que siempre están dispuestos a vivir.
(...)
Y no olvidar, al comenzar el trabajo, el estar preparada para
equivocarme. No olvidar que el error muchas veces se había
convertido en mi camino. Siempre que no resultaba cierto lo que
pensaba o sentía, entonces se producía una brecha y, si antes
hubiese tenido valor, ya habría entrado por ella. Más siempre sentí
miedo del delirio y del error. Mi error, no obstante, debía ser el
camino de una verdad: pues únicamente cuando me equivoco salgo de lo
que conozco y entiendo. Si la "verdad" fuese aquello que
puedo entender, terminaría siendo tan sólo una verdad pequeña, de
mi tamaño.
*Clarice
Lispector no escribió novela negra porque le sobraba luz.
Like a bird on the wire
Like
a drunk in some old midnight choir
I have tried in my way to be free
I have tried in my way to be free
Like
a worm on a hook
Like a monk bending over the book
Like a monk bending over the book
Hubo
un tiempo en que conocíamos el mundo al dedillo:
era
tan pequeño que cabía en el cuenco de unas manos,
tan
simple que era posible describirlo con una sonrisa,
tan
corriente como el eco de viejas verdades en una oración.
La
historia llegó sin trompetas victoriosas:
nos
arrojó tierra sucia a los ojos.
Nos
esperaban lejanos caminos sin salida,
pozos
envenenados, pan amargo.
Nuestro
botín de guerra es el conocimiento del mundo:
es
tan grande que cabe en el cuenco de unas manos,
tan
complejo que es posible describirlo con una sonrisa,
tan
extraño como el eco de viejas verdades en una oración.
* de Canción
Negra, Wislawa Szymborska
Sólo
eres responsable de tus actos.
Evidente
que de los de los otros, no.
Ese
es el problema. No me gustan los tuyos.
Era un hombre tan torpe que había que quererlo el doble para que sintiera la mitad.
*Suena bien, pero es mentira. Me agota la "miseria emocional".
Por
momentos, el río negro doblegaba
todas mis fuerzas bajo su yugo.
Las aguas bajas, yo las veía profundas,
y las orillas en pendiente suave, abruptas y elevadas.
Arrastrado por el torbellino de las olas, luchaba
y oía las aguas en mí,
las buenas, las bellas aguas negras – –
Después, de nuevo respiré una fuerza dorada.
La corriente fluía, poderosa, siempre más poderosa.
todas mis fuerzas bajo su yugo.
Las aguas bajas, yo las veía profundas,
y las orillas en pendiente suave, abruptas y elevadas.
Arrastrado por el torbellino de las olas, luchaba
y oía las aguas en mí,
las buenas, las bellas aguas negras – –
Después, de nuevo respiré una fuerza dorada.
La corriente fluía, poderosa, siempre más poderosa.
(Egon
Schiele, Autoretrato)
«Ante
todo, el amor es una experiencia compartida por dos personas, pero
esto no quiere decir que la experiencia sea la misma para las dos
personas interesadas. Hay el amante y el amado, pero estos dos
proceden de regiones distintas. Muchas veces la persona amada es sólo
un estímulo para todo el amor dormido que se ha ido acumulando desde
hace tiempo en el corazón del amante. Y de un modo u otro todo
amante lo sabe. Siente en su alma que su amor es algo solitario.
Conoce una nueva y extraña soledad, y este conocimiento le hace
sufrir. Así que el amante apenas puede hacer una cosa: cobijar su
amor en su corazón lo mejor posible; debe crearse un mundo interior
completamente nuevo, un mundo intenso y extraño, completo en sí
mismo. Y hay que añadir que este amante no tiene que ser
necesariamente un joven que esté ahorrando para comprar un anillo de
boda: este amante puede ser hombre, mujer, niño; en efecto,
cualquier criatura humana sobre esta tierra. Pues bien, el amado
también puede pertenecer a cualquier categoría. La persona más
estrafalaria puede ser un estímulo para el amor. Un hombre puede ser
un bisabuelo chocho y seguir amando a una muchacha desconocida que
vio una tarde en las calles de Cheehaw dos décadas atrás. Un
predicador puede amar a una mujer de la vida. El amado puede ser
traicionero, astuto o tener malas costumbres. Sí, y el amante puede
verlo tan claramente como los demás, pero sin que ello afecte en
absoluto la evolución de su amor. La persona más mediocre puede ser
objeto de un amor turbulento, extravagante y hermoso como los lirios
venenosos de la ciénaga. Un buen hombre puede ser el estímulo para
un amor violento y degradado, y un loco tartamudo puede despertar en
el alma de alguien un cariño tierno y sencillo. Por lo tanto, el
valor y la calidad del amor están determinados únicamente por el
propio amante. Por este motivo, la mayoría de nosotros preferimos
amar que ser amados. Casi todo el mundo quiere ser el amante. Y la
verdad a secas es que de un modo profundamente secreto, la condición
de ser amado es, para muchos, intolerable. El amado teme y odia al
amante, y con toda la razón. Pues el amante está tratando
continuamente de desnudar al amado. El amante implora cualquier
posible relación con el amado, incluso si esta experiencia sólo
puede causarle dolor.»
"La
balada del café triste"
Carson McCullers
Carson McCullers
¿Volver?
Vuelva el que tenga,
Tras largos años, tras un largo viaje,
Cansancio del camino y la codicia
De su tierra, su casa, sus amigos,
Del amor que al regreso fiel le espere.
Mas, ¿tú? ¿Volver? Regresar no piensas,
Sino seguir libre adelante,
Disponible por siempre, mozo o viejo,
Sin hijo que te busque, como a Ulises,
Sin Ítaca que aguarde y sin Penélope.
Sigue, sigue adelante y no regreses,
Fiel hasta el fin del camino y tu vida,
No eches de menos un destino más fácil,
Tus pies sobre la tierra antes no hollada,
Tus ojos frente a lo antes nunca visto.
Tras largos años, tras un largo viaje,
Cansancio del camino y la codicia
De su tierra, su casa, sus amigos,
Del amor que al regreso fiel le espere.
Mas, ¿tú? ¿Volver? Regresar no piensas,
Sino seguir libre adelante,
Disponible por siempre, mozo o viejo,
Sin hijo que te busque, como a Ulises,
Sin Ítaca que aguarde y sin Penélope.
Sigue, sigue adelante y no regreses,
Fiel hasta el fin del camino y tu vida,
No eches de menos un destino más fácil,
Tus pies sobre la tierra antes no hollada,
Tus ojos frente a lo antes nunca visto.
Peregrino,
Luis Cernuda
Fracasará porque yo fracaso siempre.
Sin
argumentarlo, seco y amargo, lo repites una y otra vez. Y yo, que
tiro a imbécil, interrumpo intentando explicarte que hay mil
maneras de perder.
¿Qué
me estas contando?
Aquel
momento que flota
nos toca con su misterio.Tendremos siempre el presente
roto por aquel momento.
Toca la vida sus palmas
y tañe sus instrumentos.
Acaso encienda
su música
sólo para que olvidemos.
Pero hay cosas que
no mueren
y otras que nunca vivieron.
Y las hay que
llenan todo
nuestro universo.
Y no es posible
librarse
de su recuerdo.
El buen momento, José
Hierro
Dime algo bonito.
Me sirve todo.
Algo que me haga sentir que no soy invisible, que de vez en cuando me ves.
Así es mi vida,
piedra,
como tú. Como tú,
piedra pequeña;
como tú,
piedra ligera;
como tú,
canto que ruedas
por las calzadas
y por las veredas;
como tú,
guijarro humilde de las carreteras;
como tú,
que en días de tormenta
te hundes
en el cieno de la tierra
y luego
centelleas
bajo los cascos
y bajo las ruedas;
como tú, que no has servido
para ser ni piedra
de una lonja,
ni piedra de una audiencia,
ni piedra de un palacio,
ni piedra de una iglesia;
como tú,
piedra aventurera;
como tú,
que tal vez estás hecha
sólo para una honda,
piedra pequeña
y
ligera...
León
Felipe
Versos
y oraciones de caminante.
Me
gusta cuando envías un audio con las letras muchomacho
de los Tigres del Norte.
Eres como un viento del norte que despeina y sacude la ropa.
Eres como un viento del norte que despeina y sacude la ropa.
Merece
la pena quién te la quita.
A mí, tú.
La
discriminación a veces es sutil, susurrada por las palabras, discreta. Esconde un machismo cotidiano y aceptado, socialmente bien visto, un
menosprecio a la capacidad de las mujeres en distintos ámbitos de la
vida. La igualdad legal no se extiende a bromas y chistes, el tópico
sobrevive y perpetua la idea de inferioridad de la mujer.
La
RAE ayuda poco. Continua reticente a feminizar algunas profesiones,
insiste en el uso de masculino genérico y valida pequeños ramalazos
de machismo políticamente correcto.
El
lenguaje es la representación mental que tenemos del
mundo.
Limpiar, fijar y dar esplendor admitiendo una acepción de
sexo débil como propio de mujeres es lógico en una institución
que cuenta sólo con 8 académicas entre sus 43 miembros.
#Yonosoyelsexodébil















































