El
hombre tiene necesidad de soledad, y también de comunicación; pero
la comunicación turba la soledad; hacerlas convivir sin encuentros
es el presupuesto de la felicidad.
El
estereoscopio de los solitarios. J. Rodolfo Wilcock.
Dame
tu mano, Voy a contarte ahora cómo he entrado en lo
inexpresivo que siempre ha sido mi búsqueda ciega y secreta. De
cómo he entrado en aquello que existe entre el número uno y el
número dos, de cómo he visto la línea de misterio y fuego, y
que es línea subrepticia.
Entre
dos notas de música existe una nota, entre dos hechos existe un
hecho, entre dos granos de arena por más juntos que estén existe
un intervalo de espacio, existe un sentir que es entre el
sentir —en los intersticios de la materia primordial está la
línea de misterio y fuego que es la respiración del mundo, y
la respiración continua del mundo es aquello que oímos y
llamamos silencio.
Por
septiembre se te llenan de sótanos los labios y es
relativo el cielo después de haberte visto preguntarle a la
vida. Pero también el cielo, arrugado y
preciso como tu cazadora adolescente, quiere estar
entreabierto, brillar recién amado, descansando en
la hierba el peso de su larga cabellera de nubes. Por
septiembre se te llenan de humo los síes en la boca
Uno
obtiene poder fingiendo ser débil. De esa manera, haces que la gente
se sienta fuerte. Uno salva a la gente dejándose salvar por ellos.
Lo único que tienes que hacer es ser frágil y mostrarte agradecido.
Mantente siempre desamparado.
… sólo
en el amor o en los conflictos tomamos verdadera conciencia de que
los otros tienen sobre todo alma, como nosotros la tenemos para
nosotros mismos.
Me
pierdo por eso a veces en un fútil imaginar qué especie de persona
seré para los que me ven, cómo será mi voz, qué tipo de figura
dejo inscrita en la memoria involuntaria de los otros, de qué manera
mis gestos, mis palabras, mi vida aparente se graban en las retinas
de la interpretación ajena. Nunca conseguí verme desde fuera. No
hay espejo que nos muestre a nosotros mismos como afueras, porque no
hay espejo que nos saque de nosotros mismos. Se necesitaría otra
alma, otra colocación del mirar y del pensar.
"Pienso,
en ocasiones, que quisiera cometer todos los crímenes, todos los
vicios, todas las acciones bellas, nobles, grandes, beber la belleza,
la verdad, el bien, de un solo trago, y dormirme después para
siempre en el pacífico seno de la Nada. Déjenme
llorar."
amor
entre la gracia y el crimen, como medio cristal y media viña
blanca, como vena furtiva de paloma: sangre de ciervo antiguo
que perfume las cerraduras de la muerte.
De una niña de
provincias que se vino a vivir en un Chagall, Blanca Andreu
"La
calle más alegre del mundo, la calle donde viven juntas a la vez las
cuatro estaciones del año, la única calle de la tierra que yo
desearía que no se acabara nunca, rica en sonidos, abundante de
brisas, hermosa de encuentros, antigua de sangre: Rambla de
Barcelona".
A
las floristas de la Rambla de Barcelona, Federico García Lorca
Tu
voz está aquí, pero tú no estás aquí. Están tus ojos, pero
tú no estás. Tu cuerpo está, tú no. Como un árbol
arrancado, como una oreja arrancada, como un barquito tallado
en corteza de pino que se pierde en el arroyo de la infancia.
Cuando
quiero mirar nuestro mundo con los dos ojos, lo que percibo son dos
mundos superpuestos: uno luminoso y claro, sorprendentemente nítido;
el otro impreciso y sutilmente sombrío.
"...Lo
que te escribo no tiene principio, es una continuación. De las
palabras de este canto, canto que es el mío y el tuyo, se eleva un
halo que trasciende las frases, ¿lo sientes? Mi experiencia viene de
que ya he conseguido pintar el halo de las cosas. El halo es más
importante que las cosas y que las palabras. El halo es vertiginoso.
Hinco la palabra en un vacío descampado; vacío es una palabra como
un fino bloque monolítico que proyecta sombra. Y es la trompeta que
anuncia. El halo es el it. Te escribo toda
entera y siento un sabor en ser y el sabor a ti es abstracto como el
instante. Es también con todo el cuerpo que pinto mis cuadros y en
la tela fijo lo incorpóreo, yo cuerpo a cuerpo conmigo misma. No se
comprende la música, se la oye. Óyeme entonces con tu cuerpo
entero. ..“
No
le dijo a nadie que se iba, no se despidió de nadie, con el
hermetismo férreo con que sólo le reveló a la madre el secreto de
su pasión reprimida, pero a la víspera del viaje cometió a
conciencia una locura última del corazón que bien pudo costarle la
vida. Se puso a la medianoche su traje de domingo, y tocó a solas
bajo el balcón de Fermina Daza el vals de amor que había compuesto
para ella, que sólo ellos dos conocían y que fue durante tres años
el emblema de su complicidad contrariada. Lo tocó murmurando la
letra, con el violín bañado en lágrimas, y con una inspiración
tan intensa que a los primeros compases empezaron a ladrar los perros
de la calle, y luego los de la ciudad, pero después se fueron
callando poco a poco por el hechizo de la música, y el vals terminó
con un silencio sobrenatural. El balcón no se abrió, ni nadie se
asomó a la calle, ni siquiera el sereno que casi siempre acudía con
su candil tratando de medrar con las migajas de las serenatas. El
acto fue un conjuro de alivio para Florentino Ariza, pues cuando
guardó el violín en el estuche y se alejó por las calles muertas
sin mirar hacia atrás, no sentía ya que se iba la mañana
siguiente, sino que se había ido desde hacía muchos años con la
disposición irrevocable de no volver jamás.
El
amor en los tiempos del cólera. Gabriel García Márquez
"Las
mujeres de verdad dejan un rastro – me contestó tras unos
instantes de reflexión -. Manchas de carmín en los vasos, zapatos
en las cocinas, bragas tiradas por el suelo. No sé cómo lo hacen,
pero funciona. Vaya si funciona. Yo parezco lesbiana, joder"
La
vida es para nosotros lo que de ella concebimos. Para el rústico
para quien su propio campo lo es todo, ese campo es un imperio. Para
el César cuyo imperio todavía le parece poco, ese imperio es un
campo. El pobre posee un imperio; el grande posee un campo. En
realidad, no poseemos más que nuestras propias sensaciones; en
ellas, pues, y no en lo que ellas ven, tenemos que fundamentar la
realidad de nuestra vida.
El
hombre, dicen, es un animal racional. No sé por qué no se haya
dicho que es un animal afectivo o sentimental. Y acaso lo que de los
demás animales le diferencia sea más el sentimiento que no la
razón. Más veces he visto razonar a un gato que no reír o llorar.
Acaso llore o ría por dentro, pero por dentro acaso también el
cangrejo resuelva ecuaciones de segundo grado.
Del
sentimiento trágico de la vida, Miguel de Unamuno
" Para
encontrar la veta de la madera si no se es ebanista, basta hundir
un clavo y ver si entra bien. Para identificar mis puntos débiles
existe un instrumento que semeja un clavo: es la broma"
Fragmentos
de un discurso amoroso, Roland Barthes.
Nada
dura para siempre, ni el dolor ni la alegría. Tenemos que seguir
adelante, y cuando la mala suerte nos conduzca a un camino sin
salida, debemos buscar otro sendero.
" -Mamá,
hoy no hay nada para comer. - Eso va muy bien para los ojos –
respondía Esterina. Por esas frecuentes nadas crecieron con los
ojos bellísimos, límpidos y brillantes"
"¿Subsistiría
alguien sobre la Tierra si cada hombre hubiese confesado a otro todos
sus pensamientos? Creo que hasta nuestros primeros padres, Adán y
Eva, se habrían asesinado mutuamente al pie del Árbol paradisíaco
de la Ciencia."
Rafael
Alberti (prólogo a Mi corazón al desnudo de Charles
Baudelaire)
Un
escritor es algo extraño. Es una contradicción y también un
sinsentido. Escribir también es no hablar. Es callarse. Es aullar
sin ruido. Un escritor es algo que descansa, con frecuencia, escucha
mucho. No habla mucho porque es imposible hablar a alguien de un
libro que se ha escrito y sobre todo de un libro que se está
escribiendo. Es imposible. Es lo contrario del cine, lo contrario del
teatro y otros espectáculos. Es lo contrario de todas las lecturas.
Es lo más difícil. Es lo peor. Porque un libro es lo desconocido,
es la noche, es cerrado, eso es. El libro avanza, crece, avanza en
las direcciones que creíamos haber explorado, avanza hacia su propio
destino y el de su autor (…) Un libro abierto también es la noche.
La
escasez de noticias en prensa durante el mes de agosto es de
agradecer.
Así desayuno leyendo un articulo ligero sobre el
diccionario de John Koening , el llamado 'Diccionario de
las Penas Oscuras', que recopila términos inventados por él para referirse a sentimientos y situaciones mortificantes
sin catalogar.
Un
poético recuento de tipos de miedos, de melancolía y humores, de
soledad, de tristeza, de dolores enquistados con la única intención
de ponerle nombre a las emociones para ver que en el mundo, alguien
más, las conoce, las ha vivido, las comparte.
Mi
palabra-sentimiento es dorondón.
Suena
siempre como cuando la dice mi padre en las mañanas de invierno.
"¿Qué
es lo que define a un hombre? ¿Cuál es la primera pregunta que se
le hace a un hombre cuando quieres informarte de su estado? En
algunas sociedades le preguntan primero si está casado, si tiene
hijos; en las nuestras, se le pregunta en primer lugar su profesión.
Lo que define ante todo al hombre occidental es el puesto que ocupa
en el proceso de producción, y no su estatuto de reproductor."
"Cuanto
más el hombre cultiva las artes, menos jode. Entre el espíritu y
la bestia se produce un divorcio cada vez más sensible. Sólo la
bestia jode bien y la fornicación es el lirismo del pueblo. Joder
es aspirar a entrar en otro, y el artista jamás sale de sí."
Quiero
cincuenta cosas al mismo tiempo. Ansío con una angustia de hambre
de carne lo que no sé qué será —definidamente por lo
indefinido... Duermo inquieto, y vivo en un soñar inquieto de
quien duerme inquieto, mitad soñando.
Me
cerraron todas las puertas abstractas y necesarias. Corrieron las
cortinas de todas las hipótesis que podría ver en la calle. No
existe en la travesía hallada el número, de la puerta que me
dieron.
Desperté
a la misma vida a la que me había dormido. Hasta mis ejércitos
soñados sufrieron derrota. Hasta mis sueños se sintieron falsos
al ser soñados. Hasta la vida sólo deseada me harta —hasta esa
vida...
De
todo corazón acepto el lema de que "el mejor gobierno es el que
gobierna menos", y me gustaría que fuera honrado con más
diligencia y sistema. En la práctica significa asimismo, lo cual
también creo: "que el mejor gobierno es el que no gobierna en
absoluto"; y cuando los hombres estén preparados para él, ese
y no otro será el que tendrán. El Gobierno es, a lo más, una
conveniencia; aunque la mayoría de ellos suelen ser inútiles, y
alguna vez, todos sin excepción, inconvenientes. Las objeciones
puestas al hecho de contar con un ejército regular, que son muchas y
de peso, y merecen prevalecer, pueden ser referidas en última
instancia a la presencia de un Gobierno igual de establecido.
“Ya
ves, continuamos viviendo cada uno a su manera, incluso ahora”,
pensé. Por profunda y fatal que sea la pérdida, por importante que
sea lo que nos han arrancado de las manos, aunque nos hayamos
convertido en alguien completamente distinto y sólo conservemos, de
lo que antes éramos, una fina capa de piel, a pesar de todo, podemos
continuar viviendo, así, en silencio. Podemos alargar la mano e ir
tirando del hilo de los días que nos han destinado, ir dejándolos
luego atrás. En forma de trabajo rutinario, el trabajo de todos los
días…, haciendo, según cómo, una buena actuación. Al pensarlo,
me sentí terriblemente vacío.”
"...La
memoria es algo extraño. Mientras estuve allí, apenas presté
atención al paisaje. No me pareció que tuviera nada de particular y
jamás hubiera sospechado que, dieciocho años después, me acordaría
de él hasta en sus pequeños detalles. [...] estaba enamorado, y
aquel amor me había conducido a una situación extremadamente
complicada. No, no estaba en disposición de admirar el paisaje que
me rodeaba. Sin embargo ahora, hasta la primera imagen que
se perfila en mi memoria es la de aquel prado. El olor de la hierba,
el viento gélido, las crestas de las montañas, el ladrido de un
perro. Esto es lo primero que recuerdo. Con tanta nitidez que tengo
la impresión de que , si alargara la mano,podría ubicarlos, uno
tras otro, con la punta del dedo. Pero este paisaje está desierto.
No hay nadie. No está Naoko, ni estoy yo."¿A donde hemos
ido?", pienso."¿Cómo ha podido ocurrir una cosa así?
Todo lo que parecía tener más valor -ella, mi yo de entonces,
nuestro mundo- ¿dónde ha ido a parar?" Lo cierto es que
ya no recuerdo el rostro de Naoko. Conservo un decorado sin
personajes..."
Cuando
a la luz de un quinqué escribo mi página cotidiana, oigo un
ruidito. Si me detengo, para. Y vuelve a comenzar en cuanto rasco el
papel. Es un ratón que se despierta.
Puedo
adivinar sus idas y venidas junto al agujero oscuro en el que nuestra
criada guarda sus cepillos y sus trapos. Brinca por el suelo y trota
sobre las baldosas de la cocina. Pasa junto a la chimenea, bajo el
fregadero, se pierde entre la vajilla y gracias a una serie de
reconocimientos que cada vez le llevan más lejos, se acerca a mí.
Cada
vez que dejo descansar mi portaplumas, ese silencio le inquieta. Cada
vez que lo utilizo, cree que quizás haya otro ratón por los
alrededores y se siente más tranquilo.
Luego
no vuelvo a verlo. Se halla bajo la mesa, junto a mis piernas.
Circula de una pata de la silla a otra. Roza mis zuecos, mordisquea
la madera de éstos o, con un alarde de valentía, ¡se encarama en
ellos!
Y
sobre todo no puedo mover la pierna, ni siquiera respirar con fuerza,
pues huiría.
Debo,
sin embargo, seguir escribiendo y, temeroso de que me abandone a mi
aburrimiento de persona solitaria, escribo signos, naderías, muy
pequeñito, menudo, menudito, como él roe.
"Uno
siempre responde con su vida entera a las preguntas más importantes.
No importa lo que diga, no importa con qué palabras y con qué
argumentos trate de defenderse. Al final, al final de todo, uno
responde a todas las preguntas con los hechos de su vida: a las
preguntas que el mundo le ha hecho una y otra vez. Las preguntas son
estas: ¿Quién eres? … ¿Qué has querido de verdad? … ¿Qué
has sabido de verdad? … ¿A qué has sido fiel o infiel? … ¿Con
qué y con quién te has comportado con valentía o con cobardía? …
Éstas son las preguntas. Uno responde como puede, diciendo la verdad
o mintiendo: eso no importa. Lo que sí importa es que uno al final
responde con su vida entera."
Espero
curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de
pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en
turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.
¿Te
parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es
poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras
de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender
fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también
el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos
gentes que no se dicen nada.
Hay
que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que
ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor
hace», «dame agua», «¿sabes manejar?», «se hizo de noche»...
Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho
«ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero»).
Una
semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para
que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a
la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender
las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un
manicomio para entrar a un panteón.
"-
¿Qué quieres de ese hombre? - preguntó de repente la nodriza. -
La verdad – respondió el general. - Conoces muy bien la
verdad. - No la conozco – dijo él, en voz alta, sin preocuparse
por el servicio, que había interrumpido abajo la colocación de las
flores y miraba hacia arriba. Volvieron a bajar la mirada
inmediatamente, con un gesto mecánico, y continuaron con sus
quehaceres -. La verdad es precisamente lo que no conozco. - Pero
conoces la realidad – observó la nodriza, con un tono agudo, casi
agresivo. - La realidad no es lo mismo que la verdad -respondió
el general-. La realidad son sólo detalles."
Me
espanta la flema inglesa aunque los británicos enarbolen orgullosos
su exceso de calma como algo que define su personalidad colectiva y
convierte al país en un albergue de burgueses pulcros y mesurados.
Da la sensación de que tanto "fair enough" obliga a vivir
sin emociones, algo relegado para caracteres viscerales de más
sangre que formación.
No
me gusta el té ni la puntualidad obsesiva, el cambio de guardia de
Buckingham Palace, los impecables mayordomos ni las novelas de Jane
Austen. Soy de perro antes que de gato, de más jamón que queso. Por
eso no entiendo que te envíe un correo con algo que deseas hace
tiempo y sólo musites un escueto “genial”.
Se acumulan las dudas. No
sé que das más, si frío o miedo.
A
tu aire. El mio era de mojarlo con martiny, de reír y brindar porque
esta vez casi lo rozas.
No brindo sola. Benditos
mis amigos que siempre están dispuestos a vivir.
(...)
Y no olvidar, al comenzar el trabajo, el estar preparada para
equivocarme. No olvidar que el error muchas veces se había
convertido en mi camino. Siempre que no resultaba cierto lo que
pensaba o sentía, entonces se producía una brecha y, si antes
hubiese tenido valor, ya habría entrado por ella. Más siempre sentí
miedo del delirio y del error. Mi error, no obstante, debía ser el
camino de una verdad: pues únicamente cuando me equivoco salgo de lo
que conozco y entiendo. Si la "verdad" fuese aquello que
puedo entender, terminaría siendo tan sólo una verdad pequeña, de
mi tamaño.
*Clarice
Lispector no escribió novela negra porque le sobraba luz.
No me dio la mano, pero me levantó como pocos lo han hecho. Se detuvo en el camino porque decidió esperarme, confío en las ruinas que cargaba en el maletín. Construyó senderos porque no quería verme tropezar. Sabía que mis harapos no aguantarían un desprecio más, y me elogió, supo despertar en mí la confianza que habían apagado las descripciones.
Me tendió su mano, me regaló una sonrisa y con un pedazo de su vida llenó la mía.
Personas que llegan para revivirte Leo Romsog
El mundo es de quien no siente. La condición esencial para ser un hombre práctico es la ausencia de sensibilidad. La cualidad principal en la práctica de la vida es aquella cualidad que conduce a la acción, esto es, la voluntad. Ahora bien, hay dos cosas que estorban a la acción –la sensibilidad y el pensamiento
El libro del desasosiego Fernando Pessoa
La única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas.
On the Road Jack Kerouac
Curiosa
Estratigrafia. La malaquita es básicamente un sulfato de cobre. Kapuzinsky no es primo de Rapunzel. No hay decoradores para janelas. El Código Bushido. Han muerto Berger y Pligia. Armando Rauf es un tipo que canta. La Nueva Era no es la de acuario, es el antropoceno. Lo ha dicho Tarkovski.