Clase
media
medio rica
medio culta
entre lo que cree ser y lo que es
media una distancia medio grande
medio rica
medio culta
entre lo que cree ser y lo que es
media una distancia medio grande
Desde
el medio
mira medio mal
a los negritos
a los ricos
a los sabios
a los locos
a los pobres
mira medio mal
a los negritos
a los ricos
a los sabios
a los locos
a los pobres
Si
escucha a un Hitler
medio le gusta
y si habla un Che
medio también
medio le gusta
y si habla un Che
medio también
En
el medio de la nada
medio duda
como todo le atrae
(a medias)
analiza hasta la mitad
todos los hechos
y (medio confundida)
sale a la calle con media cacerola
entonces medio llega a importar
a los que mandan
(medio en las sombras)
a veces, sólo a veces, se da cuenta
(medio tarde)
de que la usaron de peón
en un ajedrez que no comprende
y que nunca la convierte en Reina
medio duda
como todo le atrae
(a medias)
analiza hasta la mitad
todos los hechos
y (medio confundida)
sale a la calle con media cacerola
entonces medio llega a importar
a los que mandan
(medio en las sombras)
a veces, sólo a veces, se da cuenta
(medio tarde)
de que la usaron de peón
en un ajedrez que no comprende
y que nunca la convierte en Reina
Así,
medio rabiosa
se lamenta
(a medias)
de ser el medio del que comen otros
a quienes no alcanza
a entender
ni medio
se lamenta
(a medias)
de ser el medio del que comen otros
a quienes no alcanza
a entender
ni medio
Clase media, Daniel
Cezaré
(...) Entre
tus piernas hay un pozo de agua dormida,
bahía donde el mar de
noche se aquieta, negro caballo de espuma,
cueva al pie de la montaña que esconde un tesoro,
boca del horno donde se hacen las hostias,
sonrientes labios entreabiertos y atroces,
nupcias de la luz y la sombra, de lo visible y lo invisible
(allí espera la carne su resurrección
y el día de la vida perdurable)
cueva al pie de la montaña que esconde un tesoro,
boca del horno donde se hacen las hostias,
sonrientes labios entreabiertos y atroces,
nupcias de la luz y la sombra, de lo visible y lo invisible
(allí espera la carne su resurrección
y el día de la vida perdurable)
Patria
de sangre,
única tierra que conozco y me conoce,
única patria en la que creo,
única puerta al infinito.
única tierra que conozco y me conoce,
única patria en la que creo,
única puerta al infinito.
Cuerpo
a la Vista, Octavio Paz
Algunas personas, cuando ya han soportado demasiado y se han visto empujadas más allá de los límites de su resistencia, simplemente se vienen abajo y se rinden. Hay otras, aunque no son muchas, que por alguna razón serán siempre inconquistables. Las encuentras en tiempos de guerra y en tiempos de paz. Poseen un espíritu indomable y nada, ni el dolor ni la tortura ni la amenaza de muerte, logrará que se rindan.
Historias
extraordinarias, Roald Dahl.
Rumorosas
pestañas
de los cañaverales.
Cayendo sobre el sueño
del hombre hasta dejarle
el pecho apaciguado
y la cabeza suave.
de los cañaverales.
Cayendo sobre el sueño
del hombre hasta dejarle
el pecho apaciguado
y la cabeza suave.
Ahogad
la voz del arma,
que no despierte y salte
con el cuchillo de odio
que entre sus dientes late.
Así, dormido, el hombre
toda la tierra vale.
que no despierte y salte
con el cuchillo de odio
que entre sus dientes late.
Así, dormido, el hombre
toda la tierra vale.
Miguel
Hernández
Afortunadamente
siempre existe otro día. Y otros sueños. Y otras risas. Y otras
personas. Y otras cosas.
Clarice
Lispector
Cuando
estalla una guerra, las gentes se dicen: “Esto no puede durar, es
demasiado estúpido”. Y sin duda una guerra es evidentemente
demasiado estúpida, pero eso no impide que dure. La estupidez
insiste siempre, uno se daría cuenta de ello si uno no pensara
siempre en sí mismo. Nuestros conciudadanos, a este respecto, eran
como todo el mundo; pensaban en ellos mismos; dicho de otro modo,
eran humanidad: no creían en las plagas. La plaga no está hecha a
la medida del hombre, por lo tanto el hombre se dice que la plaga es
irreal, es un mal sueño que tiene que pasar.
La
peste, Albert Camus
Cuando
eres joven piensas que habrá muchas personas con las que podrás
conectar, luego avanzando en la vida descubres que ocurre contadas
veces.
Antes
del atardecer, Richard Linklater
En
general, creo que sólo debemos leer libros que nos muerdan y nos
arañen. Si el libro que estamos leyendo no nos despierta como un
puñetazo en el cráneo, ¿para qué molestarnos en leerlo? ¿Para
que nos haga felices, como dices? Cielo santo, ¡seríamos igualmente
felices si no tuviéramos ningún libro! Los libros que nos hacen
felices podríamos escribirlos nosotros mismos si no nos quedara otro
remedio. Lo que necesitamos son libros que nos golpeen como una
desgracia dolorosa, como la muerte de alguien a quien queríamos
más que a nosotros mismos, libros que nos hagan sentirnos
desterrados a las junglas más remotas, lejos de toda presencia
humana, algo semejante al suicidio. Un libro debe ser el hacha que
quiebre el mar helado dentro de nosotros. Eso es lo que creo.
Franz
Kafka, fragmento de una carta a Oscar Pollack (1904)
Estuve
engañándoles durante un tiempo porque quería pulirme un poco, pero
sabía muy bien que jamás llegaría a ser una estrella de cine. Es
demasiado esfuerzo; y, si eres inteligente, da demasiada vergüenza.
Me falta el suficiente grado de complejo de inferioridad: para ser
una estrella de cine hay que ser, según dice la gente, tremendamente
narcicista; de hecho, lo esencial es no serlo en absoluto. No quiero
decir que el ser rica y famosa fuera a fastidiarme. Esas son cosas
que ocupan un lugar importante en mis planes, y algún día trataré
de conseguirlas; pero, si las consigo, querría seguir gustándome a
mí misma. Quiero seguir siendo yo cuando una mañana, al despertar,
recuerde que tengo que desayunar en Tiffany's.
Desayuno
en Tiffany's, Truman Capote
… Infancia,
valle ameno,
de calma y de frescura bendecida
donde es suave el rayo
del sol que abrasa el resto de la vida.
¡Cómo es de santa tu inocencia pura,
cómo tus breves dichas transitorias,
cómo es de dulce en horas de amargura
dirigir al pasado la mirada
y evocar tus memorias!
de calma y de frescura bendecida
donde es suave el rayo
del sol que abrasa el resto de la vida.
¡Cómo es de santa tu inocencia pura,
cómo tus breves dichas transitorias,
cómo es de dulce en horas de amargura
dirigir al pasado la mirada
y evocar tus memorias!
Infancia,
José Asunción Silva
-¿Cómo
lo haces? ¿Cómo consigues trabajar y ser una madre sola? ¿Cómo se
hace?
-Tragando cada noche grandes dosis de frustración, culpa y fracaso.
-Tragando cada noche grandes dosis de frustración, culpa y fracaso.
Diálogo
de Broadchurch (tercera temporada).
Soñé
contigo esta noche:
Te
desfallecías de mil maneras
Y
murmurabas tantas cosas…
Y
yo, así como se saborea una fruta
Te
besaba con toda la boca
Un
poco por todas partes, monte, valle, llanura.
Paul
Verlaine
Hay
días en que me invade un sentimiento más negro que la más negra
melancolía: el desprecio a los hombres. Y para no dejar ninguna duda
sobre qué es lo que yo desprecio, sobre quién es el que yo
desprecio: es el hombre de hoy, el hombre del que yo soy fatalmente
contemporáneo.
Friedrich
Wilhelm Nietzsche
Para
mí
el amor no puede ser nunca
dos que se quedan acurrucados
en un rincón
mientras la vida pasa de largo rugiendo
el amor no puede ser nunca
dos que se quedan acurrucados
en un rincón
mientras la vida pasa de largo rugiendo
Para
mí
el amor tiene que ser siempre
muchos que luchan hombro con hombro
– tú también, yo también –
ahí fuera en mitad de todo
en plena vida
el amor tiene que ser siempre
muchos que luchan hombro con hombro
– tú también, yo también –
ahí fuera en mitad de todo
en plena vida
Märta
Tikkanen
I
El milagro
siempre renovado
de tu desnudez
El milagro
siempre renovado
de tu desnudez
y
en la trastienda en temor
a que deje de renovarse
algún día
a que deje de renovarse
algún día
Fragilidad
madre y padre míos
tuyos
de todos
madre y padre míos
tuyos
de todos
II
No debo acostumbrarme
No debo acostumbrarme
Me
repito:
un milagro
lo es
porque no se repite
un milagro
lo es
porque no se repite
Entonces
¿cómo llamar
al desnudarnos juntos
y entrar mi cuerpo en el tuyo
como un viajero llega a un albergue
donde arde fuego de leña
o como un nadador entra en el mar frío
y se disuelve el cansancio?
¿cómo llamar
al desnudarnos juntos
y entrar mi cuerpo en el tuyo
como un viajero llega a un albergue
donde arde fuego de leña
o como un nadador entra en el mar frío
y se disuelve el cansancio?
¿Cómo
llamar a eso
que repetimos tantas veces?
que repetimos tantas veces?
No
debo acostumbrarme.
No acostumbrarse. Jorge Riechmann
… Anduve
buscando en el cajón que da cobijo a los objetos desechados de años
que fueron. Si mi sombra, que algún día tuvo el apresto de la
juventud, sostenida en un lado o desparramada sobre la base, observó
el rostro que asomé, quizá dejara en ese instante de lamentarse
sobre su triste sino, en la penumbra asolada de un mueble, mas libre
del lastre que este hombre soy, sin fe, sin ideología. Y me pregunto
si la inocencia tomó el camino distinto de aquellos atributos que ya
se sienten como una nostalgia perenne, lacerando día a día el
escombro que despierta asombrado de seguir aquí. Amanece sobre el
mundo, pendiendo de un hilo mis pocos anhelos; como los últimos
trazos de un lápiz gastado, pequeño, apurado..
El
Liquidador, fragmento, Néstor Manrique
No
sois vosotras, ricas aguas
de oro, las que corréis
por el helecho, es mi alma.
de oro, las que corréis
por el helecho, es mi alma.
No
sois vosotras, dulces ramas
rojas las que os mecéis
al viento lento, es mi alma.
rojas las que os mecéis
al viento lento, es mi alma.
No
sois vosotras, claras, altas
voces las que os pasáis
del sol que cae, es mi alma.
voces las que os pasáis
del sol que cae, es mi alma.
Es
mi alma, Juan Ramón Jiménez
... Pero
si había dormido, ¿de qué naturaleza -no podemos dejar de
preguntar- son los sueños como ése? ¿Son medidas reparadoras
-letargos en que los recuerdos más dolorosos, los hechos capaces de
invalidar la vida para siempre, son rozados por una ala oscura que
les alisa la aspereza y los dora, por feos y mezquinos que sean, con
un resplandor, una incandescencia? Es preciso que el dedo de la
muerte se pose en el tumulto de la vida de vez en cuando para que no
nos haga pedazos? ¿Estamos conformados de tal manera que no nos haga
pedazos? ¿Estamos conformados de tal manera que diariamente
necesitamos minúsculas dosis de muerte para ejercer el oficio de
vivir? Y entonces, ¿qué raros poderes son ésos que penetran
nuestros más secretos caminos y cambian nuestros bienes más
preciosos a despecho de nuestra voluntad?
Orlando,
Virginia Woolf
¿Racionalizar
la fe? Quise hacerme dueño y no esclavo de ella, y así llegué a la
esclavitud en vez de llegar a la libertad en Cristo.
Miguel
de Unamuno
La cuerda cortada puede volver a anudarse,
vuelve a aguantar, pero
está cortada.
Quizá volvamos a tropezar, pero allí
donde me abandonaste no
volverás a encontrarme.
Bertolt
Brecht
Una
nostalgia silenciosa y prolongada le oprimió el corazón. No era
sólo nostalgia de aquel hombre, sino también de la oportunidad
perdida. Y tampoco sólo de esa oportunidad concreta sino de la
oportunidad como tal. Sentía nostalgia de todas las oportunidades
que había perdido, que había dejado pasar, que había evitado, e
incluso aquéllas que nunca había tenido.
La
despedida, Milan Kundera
Perdóname
señor
Pero a veces me canso
Pero a veces me canso
De ser un ciudadano
Me cansa la ciudad
Las oficinas
Me cansa la familia
Y la economía
Pero a veces me canso
Pero a veces me canso
De ser un ciudadano
Me cansa la ciudad
Las oficinas
Me cansa la familia
Y la economía
Perdóname
señor
Estoy harto de este infierno
De este mercado mediocre
Donde todos tienen precio
Estoy harto de este infierno
De este mercado mediocre
Donde todos tienen precio
Perdóname
señor
Pero yo me iré contigo
Por tus montañas
Tus mares y tus ríos
Pero yo me iré contigo
Por tus montañas
Tus mares y tus ríos
Perdóname
señor
Pero a veces pienso
Que tienes para mí
Algo mejor que esto
Pero a veces pienso
Que tienes para mí
Algo mejor que esto
Perdóname
señor
No quiero ser un ciudadano
Yo quiero ser un hombre, señor
Como me has creado
No quiero ser un ciudadano
Yo quiero ser un hombre, señor
Como me has creado
No
quiero ser un Ciudadano, Facundo Cabral
Me
dejaste -como ibas de pasada-
lo más inmaterial que es tu mirada.
lo más inmaterial que es tu mirada.
Yo
te dejé -como iba tan deprisa-
lo más inmaterial, que es mi sonrisa.
lo más inmaterial, que es mi sonrisa.
Pero
entre tu mirada y mi risueño
rostro quedó flotando el mismo sueño.
rostro quedó flotando el mismo sueño.
Lo
más Natural, Amado Nervo
Par
les soirs bleus d'été, j'irai dans les sentiers,
Picoté par les blés, fouler l'herbe menue :
Rêveur, j'en sentirai la fraîcheur à mes pieds.
Je laisserai le vent baigner ma tête nue.
Picoté par les blés, fouler l'herbe menue :
Rêveur, j'en sentirai la fraîcheur à mes pieds.
Je laisserai le vent baigner ma tête nue.
Je
ne parlerai pas, je ne penserai rien :
Mais l'amour infini me montera dans l'âme,
Et j'irai loin, bien loin, comme un bohémien,
Par la Nature, - heureux comme avec une femme.
Mais l'amour infini me montera dans l'âme,
Et j'irai loin, bien loin, comme un bohémien,
Par la Nature, - heureux comme avec une femme.
Sensation,
Arthur Rimbaud
Hay
un vínculo secreto entre la lentitud y la memoria, entre la
velocidad y el olvido. Evoquemos una situación de lo más trivial:
un hombre camina por la calle. De pronto, quiere recordar algo, pero
el recuerdo se le escapa. En ese momento, mecánicamente, afloja el
paso. Por el contrario, alguien que intenta olvidar un incidente
penoso que acaba de ocurrirle acelera el paso sin darse cuenta, como
si quisiera alejarse rápido de lo que, en el tiempo, se encuentra
aún demasiado cercano a él.
En
la matemática existencial, esta experiencia adquiere la forma de dos
ecuaciones elementales: el grado de lentitud es directamente
proporcional a la intensidad de la memoria; el grado de velocidad es
directamente proporcional a la intensidad del olvido.
La
lentitud, Milan Kundera
He
repasado el rostro de todos los que ya partieron, reparo en el
momento que habré de enfrentar, y no quiero mostrar asombro, ni
miedo. Deseo que la vida me arrolle descontrolada, la furia de cien
bestias sobre mi espalda, aullar, desapareciendo en la bruma,
prometiendo regresar. Y no pediré perdón, ni deseo la limosna del
dolor de los pocos míos. Marcharé, que no me llevarán...
Néstor
Manrique
¡Ave,
Joven! Tú que has nacido con un vista aguda para las proporciones y
puedes manejarte con facilidad ante todas las formas. Puede ser que
cada vez más despierte alrededor de ti la alegría de tu vida y
sientas un jubiloso goce por el trabajo, el temor y la esperanza, el
del viñador que en la plenitud del otoño grita animoso al escanciar
en su vaso, el de la viva danza del segador cuando ha dejado la
hacendosa hoz atada al madero. Puede ser que en tu pincel esté más
virilmente vivo el nervio del deseo y del sufrimiento. Puede ser que
te hayas esforzado y que hayas sufrido bastante, y que hayas gozado
suficiente, y estés saciado de la belleza terrena. Puede ser que
seas digno de descansar en los brazos de la diosa, que seas digno de
sentir en tu pecho lo que hizo renacer al Hércules hecho
dios.
Acéptalo belleza celestial, pues él lleva, mucho más que Prometeo, los dones de los dioses a la tierra
Acéptalo belleza celestial, pues él lleva, mucho más que Prometeo, los dones de los dioses a la tierra
Goethe
Encuentra
bello todo lo que puedas; la mayoría no encuentra nada
suficientemente bello.
Vincent
van Gogh
Enamorarse
es fácil.
Uno
puede enamorarse,
-sin demasiado
esfuerzo-
varias veces al día,
a nada
que se lo proponga
y se mueva un poco por ahí;
y si es verano,
ni te cuento.
-sin demasiado
esfuerzo-
varias veces al día,
a nada
que se lo proponga
y se mueva un poco por ahí;
y si es verano,
ni te cuento.
Enamorarse
no tiene
mayor mérito.
Lo realmente difícil
-no conozco
ningún caso-,
es salir entero
de una historia de amor.
mayor mérito.
Lo realmente difícil
-no conozco
ningún caso-,
es salir entero
de una historia de amor.
Lo
difícil, Karmelo C. Iribarren
No
perdáis el tiempo ni en llorar vuestro pasado ni en llorar el
porvenir. Vivid vuestras horas, vuestros minutos. Las alegrías son
como las flores que la lluvia mancha y el viento deshoja.
Remy
de Gourmont
En
mí te pierdo, aparición nocturna,
En este bosque de engaños, en esta ausencia,
En la neblina gris de la distancia,
En el largo pasillo de puertas falsas.
En este bosque de engaños, en esta ausencia,
En la neblina gris de la distancia,
En el largo pasillo de puertas falsas.
De
todo se hace nada, y esa nada
De un cuerpo vivo enseguida se puebla,
Como islas del sueño que entre la bruma
Flotan, en la memoria que regresa.
De un cuerpo vivo enseguida se puebla,
Como islas del sueño que entre la bruma
Flotan, en la memoria que regresa.
En
mí te pierdo, digo, cuando la noche
Sobre la boca viene a colocar el sello
Del enigma que, dicho, resucita
Y se envuelve en los humos del secreto.
Sobre la boca viene a colocar el sello
Del enigma que, dicho, resucita
Y se envuelve en los humos del secreto.
En
vueltas y revueltas que me ensombrecen,
En el ciego palpar con los ojos abiertos,
¿Cuál es del laberinto la gran puerta,
Dónde el haz de sol, los pasos justos?
En el ciego palpar con los ojos abiertos,
¿Cuál es del laberinto la gran puerta,
Dónde el haz de sol, los pasos justos?
En
mí te pierdo, insisto, en mí te huyo,
En mí el cristal se funde, se hace pedazos,
Mas cuando el cuerpo cansado se quiebra
En ti me venzo y salvo, en ti me encuentro.
En mí el cristal se funde, se hace pedazos,
Mas cuando el cuerpo cansado se quiebra
En ti me venzo y salvo, en ti me encuentro.
Laberinto,
José Saramago
Todos somos comunes. Todos somos aburridos. Todos somos espectaculares. Todos somos tímidos. Todos somos intrépidos. Todos somos héroes. Todos somos indefensos. Sólo depende del día.
Brad
Meltzer
Conglomerado
de consumos tristes,
suma y montón de trampas
recolección anónima
de los plurales de la muerte.
suma y montón de trampas
recolección anónima
de los plurales de la muerte.
Y
enfrente, la pasión,
vidamás de la vida,
chispa en el relámpago,
deshielo de la belleza,
escarapela sobre el corazón del caos,
látigo de muchas puntas.
vidamás de la vida,
chispa en el relámpago,
deshielo de la belleza,
escarapela sobre el corazón del caos,
látigo de muchas puntas.
Y
enfrente,
el contemplador de ambos fracasos.
Y también del fracaso
de contemplar el fracaso.
el contemplador de ambos fracasos.
Y también del fracaso
de contemplar el fracaso.
Y
es allí,
en ese punto de madurez negativa,
donde salta el resorte:
la fe en nada,
la fe de fe,
la fe que no tiene enfrente,
la fe que no es posible contemplar.
en ese punto de madurez negativa,
donde salta el resorte:
la fe en nada,
la fe de fe,
la fe que no tiene enfrente,
la fe que no es posible contemplar.
Roberto
Juarroz
“En
un minuto puedo cambiar mi actitud, y en ese minuto puedo cambiar el
día entero”
Spencer
Johnson
Nacemos
para vivir, por eso el capital más importante que tenemos es el
tiempo, es tan corto nuestro paso por este planeta que es una pésima
idea no gozar cada paso y cada instante, con el favor de una mente
que no tiene limites y un corazón que puede amar mucho más de lo
que suponemos
Facundo
Cabral
La
muerte siempre está en camino, pero el hecho de que no sepamos
cuando llegará parece restarle finitud a la vida. Lo que odiamos
tanto es esa terrible precisión. Pero como no sabemos, nos toca
creer que la vida es un pozo sin fondo. Sin embargo, las cosas
ocurren solo un determinado número de veces, en realidad, muy pocas.
¿Cuántas veces más recordarás cierta tarde de tu infancia, una
tarde que forma una parte tan entrañable de tu ser que ni siquiera
puedes imaginar la vida sin ella? Quizá cuatro o cinco veces más.
Quizás ni eso. ¿Cuántas veces más verás salir la luna llena?
Quizás veinte. Y sin embargo todo parece ilimitado.
El cielo
protector, Paul Bowles
Hace
ya varias noches que aún se oye el mar,
leve, de aquí para allá, a lo largo de las lisas arenas.
Eco de una voz encerrada en la mente
que remonta desde el tiempo; y también este
asiduo lamento de las gaviotas: acaso
de los pájaros de la torre, que abril
impulsa hacia el llano. En otro tiempo,
con esa voz estabas a mi lado;
y quisiera que a ti también llegase,
ahora, un eco de mi memoria,
como el murmullo oscuro del mar.
leve, de aquí para allá, a lo largo de las lisas arenas.
Eco de una voz encerrada en la mente
que remonta desde el tiempo; y también este
asiduo lamento de las gaviotas: acaso
de los pájaros de la torre, que abril
impulsa hacia el llano. En otro tiempo,
con esa voz estabas a mi lado;
y quisiera que a ti también llegase,
ahora, un eco de mi memoria,
como el murmullo oscuro del mar.
Aún se oye el mar, Salvatore
Quasimodo
En
1945, mientras este día nacía, murió Hiroshima.
En el estreno mundial de la bomba atómica, la ciudad y su gente se hicieron carbón en un instante.
Los pocos sobrevivientes deambulaban, mutilados, sonámbulos, entre las ruinas humeantes. Iban desnudos, y en sus cuerpos las quemaduras habían estampado las ropas que vestían cuando la explosión. En los restos de las paredes, el fogonazo de la bomba atómica había dejado impresas las sombras de lo que hubo: una mujer con los brazos alzados, un hombre, un caballo atado.
Tres días después, el presidente Harry Truman habló por radio.
Dijo:
En el estreno mundial de la bomba atómica, la ciudad y su gente se hicieron carbón en un instante.
Los pocos sobrevivientes deambulaban, mutilados, sonámbulos, entre las ruinas humeantes. Iban desnudos, y en sus cuerpos las quemaduras habían estampado las ropas que vestían cuando la explosión. En los restos de las paredes, el fogonazo de la bomba atómica había dejado impresas las sombras de lo que hubo: una mujer con los brazos alzados, un hombre, un caballo atado.
Tres días después, el presidente Harry Truman habló por radio.
Dijo:
- Agradecemos
a Dios que haya puesto la bomba atómica en nuestras manos, y no en
manos de nuestros enemigos; y le rogamos que nos guíe en su uso de
acuerdo con sus caminos y sus propósitos.
La
bomba de Dios, Eduardo Galeano
Y
las sombras se abrieron otra vez y mostraron un cuerpo:
tu pelo, otoño espeso, caída de agua solar,
tu boca y la blanca disciplina de sus dientes caníbales, prisioneros en llamas,
tu piel de pan apenas dorado y tus ojos de azúcar quemada,
sitios en donde el tiempo no transcurre,
valles que sólo mis labios conocen,
desfiladero de la luna que asciende a tu garganta entre tus senos,
cascada petrificada de la nuca,
alta meseta de tu vientre,
plata sin fin de tu costado.
tu pelo, otoño espeso, caída de agua solar,
tu boca y la blanca disciplina de sus dientes caníbales, prisioneros en llamas,
tu piel de pan apenas dorado y tus ojos de azúcar quemada,
sitios en donde el tiempo no transcurre,
valles que sólo mis labios conocen,
desfiladero de la luna que asciende a tu garganta entre tus senos,
cascada petrificada de la nuca,
alta meseta de tu vientre,
plata sin fin de tu costado.
tus
ojos son los ojos fijos del tigre
y un minuto después son los ojos húmedos del perro.
y un minuto después son los ojos húmedos del perro.
Siempre
hay abejas en tu pelo.
Tu
espalda fluye tranquila bajo mis ojos
como la espalda del río a la luz del incendio.
como la espalda del río a la luz del incendio.
Aguas
dormidas golpean día y noche tu cintura de arcilla
y en tus costas, inmensas como los arenales de la luna,
el viento sopla por mi boca y su largo quejido cubre con sus dos alas grises
y en tus costas, inmensas como los arenales de la luna,
el viento sopla por mi boca y su largo quejido cubre con sus dos alas grises
la
noche de los cuerpos,
como la sombra del águila la soledad del páramo.
como la sombra del águila la soledad del páramo.
Las
uñas de los dedos de tus pies están hechas del cristal del verano.
Entre
tus piernas hay un pozo de agua dormida,
bahía donde el mar de noche se aquieta, negro caballo de espuma,
cueva al pie de la montaña que esconde un tesoro,
boca del horno donde se hacen las hostias,
sonrientes labios entreabiertos y atroces,
nupcias de la luz y la sombra, de lo visible y lo invisible
(allí espera la carne su resurrección y el día de la vida perdurable)
bahía donde el mar de noche se aquieta, negro caballo de espuma,
cueva al pie de la montaña que esconde un tesoro,
boca del horno donde se hacen las hostias,
sonrientes labios entreabiertos y atroces,
nupcias de la luz y la sombra, de lo visible y lo invisible
(allí espera la carne su resurrección y el día de la vida perdurable)
Patria
de sangre,
única tierra que conozco y me conoce,
única patria en la que creo,
única puerta al infinito.
única tierra que conozco y me conoce,
única patria en la que creo,
única puerta al infinito.
Cuerpo
a la vista, Octavio Paz
Durante
toda la presencia del hombre sobre la faz de la Tierra, el cielo
nocturno ha sido siempre para él una compañía y fuente de
inspiración. Las estrellas son reconfortantes y parecen demostrar
que los cielos se crearon para beneficio del ser humano. Esta
patética vanidad se convirtió en la sabiduría convencional del
mundo entero. Ninguna cultura estuvo exenta de ella. Algunas personas
hallaron en los cielos una apertura hacia la sensibilidad religiosa.
Muchos se sienten sobrecogidos y humillados por la gloria y la
magnitud del cosmos. Otros, sienten el estímulo para manifestarse
con el más exagerado vuelo de su fantasía.
En el mismo momento en que el hombre descubrió la vastedad del Universo y se dio cuenta de que aún sus más disparatadas fantasías eran ínfimas comparadas con la verdadera dimensión hasta de la Vía Láctea, tomó medidas para asegurar que sus descendientes no pudiesen ver las estrellas en lo más mínimo. Durante un millón de años, los humanos se han criado en contacto diario, personal con la bóveda celeste. En los últimos milenios comenzaron a construir ciudades y a emigrar hacia ellas. En el curso de las últimas décadas, gran parte de la población, gran parte de la población humana abandonó una forma rústica de vida. A medida que avanzaba la tecnología y se contaminaban los centros urbanos, las noches se fueron quedando sin estrellas. Nuevas generaciones alcanzaron la madurez ignorando totalmente el firmamento que había pasmado a sus mayores y estimulado el advenimiento de de la era moderna de la ciencia y la tecnología. Sin darse cuenta siquiera, justo cuando la astronomía entraba en su edad de oro, la mayoría de la gente se apartaba del cielo en un aislamiento cósmico que sólo terminó con los albores de la exploración espacial.
En el mismo momento en que el hombre descubrió la vastedad del Universo y se dio cuenta de que aún sus más disparatadas fantasías eran ínfimas comparadas con la verdadera dimensión hasta de la Vía Láctea, tomó medidas para asegurar que sus descendientes no pudiesen ver las estrellas en lo más mínimo. Durante un millón de años, los humanos se han criado en contacto diario, personal con la bóveda celeste. En los últimos milenios comenzaron a construir ciudades y a emigrar hacia ellas. En el curso de las últimas décadas, gran parte de la población, gran parte de la población humana abandonó una forma rústica de vida. A medida que avanzaba la tecnología y se contaminaban los centros urbanos, las noches se fueron quedando sin estrellas. Nuevas generaciones alcanzaron la madurez ignorando totalmente el firmamento que había pasmado a sus mayores y estimulado el advenimiento de de la era moderna de la ciencia y la tecnología. Sin darse cuenta siquiera, justo cuando la astronomía entraba en su edad de oro, la mayoría de la gente se apartaba del cielo en un aislamiento cósmico que sólo terminó con los albores de la exploración espacial.
Contacto,
Carl Sagan
¿Hay
otro mundo para que este frágil polvo
se entibie con vida y vuelva a ser él mismo?
Algo en mí responde a diario que sí,
y por qué el instinto debería alimentar las esperanzas en vano.
Esta es la profecía de la naturaleza: así será,
y todo parece esforzarse por explicar
el sellado volumen de su misterio.
se entibie con vida y vuelva a ser él mismo?
Algo en mí responde a diario que sí,
y por qué el instinto debería alimentar las esperanzas en vano.
Esta es la profecía de la naturaleza: así será,
y todo parece esforzarse por explicar
el sellado volumen de su misterio.
El tiempo que marcha hacia adelante mantiene su paso
como aparentemente ansioso de eternidad,
deseoso de encontrar esa calma, ese lugar de descanso.
Incluso la pequeña violeta percibe un poder futuro
y espera cada año para renovar sus pétalos,
seguramente el hombre no es inferior a la flor
como para morir indigno de una segunda primavera.
El
instinto de la esperanza, John Clare
Mi
madre dice que leer es pensar —dijo Sofía—. No es que leemos y
luego pensamos, sino que pensamos algo y lo leemos en un libro que
parece escrito por nosotros pero que no ha sido escrito por nosotros,
sino que alguien en otro país, en otro lugar, en el pasado, lo ha
escrito como un pensamiento todavía no pensado, hasta que por azar,
siempre por azar, descubrimos el libro donde está claramente
expresado lo que había estado, confusamente, no pensado aún por
nosotros.
Blanco
Nocturno, Ricardo Piglia
No
tengo cosas
no tengo años
no tengo calma
no tengo fin
no tengo palabras
no te tengo
no me tengo
no tengo cómo
no tengo años
no tengo calma
no tengo fin
no tengo palabras
no te tengo
no me tengo
no tengo cómo
La
nada tiene
en mí una rebelde cuenta
en mí una rebelde cuenta
Estado
de cuentas, Krystyna Rodowska
La
lujuria merece tratarse con piedad y disculpa cuando se ejerce para
aprender a amar.
Dante
Alighieri
Fue
en España donde mi generación aprendió que uno puede tener razón
y ser derrotado, que la fuerza puede destruir el alma, y que a veces
el coraje no obtiene recompensa.
Relativo a la Guerra Civil Española, Albert Camus
Sé
por qué pasan hambre los hambrientos de mis sueños. Sé quién es
aquel hombre. Sé quién es el perro. Sé por qué han de pasar
hambre. Sé lo que les quito. Sé por qué he de verlos. Lo sé todo.
Sé que nunca me abandonará la tortura de mi saber.
Yo,
otro. Crónica del cambio. Imre Kertész.















































