Secretos
21:42
... Pero
si había dormido, ¿de qué naturaleza -no podemos dejar de
preguntar- son los sueños como ése? ¿Son medidas reparadoras
-letargos en que los recuerdos más dolorosos, los hechos capaces de
invalidar la vida para siempre, son rozados por una ala oscura que
les alisa la aspereza y los dora, por feos y mezquinos que sean, con
un resplandor, una incandescencia? Es preciso que el dedo de la
muerte se pose en el tumulto de la vida de vez en cuando para que no
nos haga pedazos? ¿Estamos conformados de tal manera que no nos haga
pedazos? ¿Estamos conformados de tal manera que diariamente
necesitamos minúsculas dosis de muerte para ejercer el oficio de
vivir? Y entonces, ¿qué raros poderes son ésos que penetran
nuestros más secretos caminos y cambian nuestros bienes más
preciosos a despecho de nuestra voluntad?
Orlando,
Virginia Woolf

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