Espacial
09:17
Durante
toda la presencia del hombre sobre la faz de la Tierra, el cielo
nocturno ha sido siempre para él una compañía y fuente de
inspiración. Las estrellas son reconfortantes y parecen demostrar
que los cielos se crearon para beneficio del ser humano. Esta
patética vanidad se convirtió en la sabiduría convencional del
mundo entero. Ninguna cultura estuvo exenta de ella. Algunas personas
hallaron en los cielos una apertura hacia la sensibilidad religiosa.
Muchos se sienten sobrecogidos y humillados por la gloria y la
magnitud del cosmos. Otros, sienten el estímulo para manifestarse
con el más exagerado vuelo de su fantasía.
En el mismo momento en que el hombre descubrió la vastedad del Universo y se dio cuenta de que aún sus más disparatadas fantasías eran ínfimas comparadas con la verdadera dimensión hasta de la Vía Láctea, tomó medidas para asegurar que sus descendientes no pudiesen ver las estrellas en lo más mínimo. Durante un millón de años, los humanos se han criado en contacto diario, personal con la bóveda celeste. En los últimos milenios comenzaron a construir ciudades y a emigrar hacia ellas. En el curso de las últimas décadas, gran parte de la población, gran parte de la población humana abandonó una forma rústica de vida. A medida que avanzaba la tecnología y se contaminaban los centros urbanos, las noches se fueron quedando sin estrellas. Nuevas generaciones alcanzaron la madurez ignorando totalmente el firmamento que había pasmado a sus mayores y estimulado el advenimiento de de la era moderna de la ciencia y la tecnología. Sin darse cuenta siquiera, justo cuando la astronomía entraba en su edad de oro, la mayoría de la gente se apartaba del cielo en un aislamiento cósmico que sólo terminó con los albores de la exploración espacial.
En el mismo momento en que el hombre descubrió la vastedad del Universo y se dio cuenta de que aún sus más disparatadas fantasías eran ínfimas comparadas con la verdadera dimensión hasta de la Vía Láctea, tomó medidas para asegurar que sus descendientes no pudiesen ver las estrellas en lo más mínimo. Durante un millón de años, los humanos se han criado en contacto diario, personal con la bóveda celeste. En los últimos milenios comenzaron a construir ciudades y a emigrar hacia ellas. En el curso de las últimas décadas, gran parte de la población, gran parte de la población humana abandonó una forma rústica de vida. A medida que avanzaba la tecnología y se contaminaban los centros urbanos, las noches se fueron quedando sin estrellas. Nuevas generaciones alcanzaron la madurez ignorando totalmente el firmamento que había pasmado a sus mayores y estimulado el advenimiento de de la era moderna de la ciencia y la tecnología. Sin darse cuenta siquiera, justo cuando la astronomía entraba en su edad de oro, la mayoría de la gente se apartaba del cielo en un aislamiento cósmico que sólo terminó con los albores de la exploración espacial.
Contacto,
Carl Sagan

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