Cabezazos

17:21


Aunque daba pesados cabezazos, lo que más temía era la noche… Dormirse, olvidar y, al despertar, cuando la conciencia de la desgracia es vaga y brumosa, buscar en aquella cama vacía el rostro conocido… Y cuando horrorizada, se daba la vuelta, veía de nuevo el lecho vacío.

El vino de la soledad, Irène Némirovsky

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