Flecha
19:48
Perdido.
A pocos pasos de la casa, no obstante, a no más de tres tiros de
piedra.
Allá
donde cae la flecha que fue lanzada al azar.
Perdido,
sin drama. Alguien me encontrará. Unas pocas voces se alzarán de
todas partes en el cielo, en la noche que cae.
Y
no son más que las cuatro, falta una buena parte del día para
seguir perdiéndose –yendo, corriendo a veces, volviendo– por
entre las piedras rotas y estas encinas grises, en el bosque surcado
de hondonadas que busca en todas partes el infinito, bajo el
horizonte tumultuoso. Pero aquí, en el paso, se cierra más aún.
Necesariamente,
encontraré un camino.
Veré
esa granja en ruinas, de donde partía una huella.
¿Llamaré?
No; no todavía.
Allá
donde cae la flecha, fragmento. Yves Bonnefoy

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