Eco
12:15
El
amor y el conocimiento, en la medida en que ambos eran posibles, me
transportaban hacia el cielo. Pero siempre la piedad me hacía volver
a la tierra. Resuena en mi corazón el eco de gritos de dolor. Niños
hambrientos, víctimas torturadas por opresores, ancianos desvalidos,
carga odiosa para sus hijos, y todo un mundo de soledad, pobreza y
dolor convierten en una burla lo que debería ser la existencia
humana. Deseo ardientemente aliviar el mal, pero no puedo, y yo
también sufro.
Bertrand
Russell

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