Mi padre
dice que sólo hay una vista perfecta, aquella del cielo sobre
nuestras cabezas.
Una
habitación con vistas, James Ivory
Nada
sucede dos veces
ni va a suceder, por eso
sin experiencia nacemos,
sin rutina moriremos.
ni va a suceder, por eso
sin experiencia nacemos,
sin rutina moriremos.
En
esta escuela del mundo
ni siendo malos alumnos
repetiremos un año,
un invierno, un verano.
ni siendo malos alumnos
repetiremos un año,
un invierno, un verano.
No
es el mismo ningún día,
no hay dos noches parecidas,
igual mirada en los ojos,
dos besos que se repitan.
no hay dos noches parecidas,
igual mirada en los ojos,
dos besos que se repitan.
Ayer
mientras que tu nombre
en voz alta pronunciaban
sentí como si una rosa
cayera por la ventana.
en voz alta pronunciaban
sentí como si una rosa
cayera por la ventana.
Ahora
que estamos juntos,
vuelvo la cara hacia el muro.
¿Rosa? ¿Cómo es la rosa?
¿Como una flor o una piedra?
vuelvo la cara hacia el muro.
¿Rosa? ¿Cómo es la rosa?
¿Como una flor o una piedra?
Dime
por qué, mala hora,
con miedo inútil te mezclas.
Eres y por eso pasas.
Pasas, por eso eres bella.
con miedo inútil te mezclas.
Eres y por eso pasas.
Pasas, por eso eres bella.
Medio
abrazados, sonrientes,
buscaremos la cordura,
aun siendo tan diferentes
cual dos gotas de agua pura.
buscaremos la cordura,
aun siendo tan diferentes
cual dos gotas de agua pura.
Nada
sucede dos veces, Wislawa Szymborska
Españoles:
el llanto es nuestro
y la tragedia también,
como el agua y el trueno de las nubes.
Se ha muerto un pueblo
pero no se ha muerto el hombre.
Porque aún existe el llanto,
el hombre está aquí en pie,
en pie con su congoja al hombro,
con su congoja antigua, original y eterna,
con su tesoro infinito
para comprar el misterio del mundo,
el silencio de los dioses
y el reino de la luz.
Toda la luz de la tierra
la verá un día el hombre
por la ventana de una lágrima…
Españoles,
españoles del éxodo y del llanto:
levantad la cabeza
y no me miréis con ceño
porque yo no soy el que canta la destrucción
sino la esperanza.
el llanto es nuestro
y la tragedia también,
como el agua y el trueno de las nubes.
Se ha muerto un pueblo
pero no se ha muerto el hombre.
Porque aún existe el llanto,
el hombre está aquí en pie,
en pie con su congoja al hombro,
con su congoja antigua, original y eterna,
con su tesoro infinito
para comprar el misterio del mundo,
el silencio de los dioses
y el reino de la luz.
Toda la luz de la tierra
la verá un día el hombre
por la ventana de una lágrima…
Españoles,
españoles del éxodo y del llanto:
levantad la cabeza
y no me miréis con ceño
porque yo no soy el que canta la destrucción
sino la esperanza.
El
llanto es nuestro, León Felipe
Las
cosas que vemos son las mismas cosas que llevamos en nosotros. No hay
más realidad que la que tenemos dentro. Por eso la mayoría de los
seres humanos viven de un modo tan irreal, porque creen que las
imágenes exteriores son la realidad y no permiten a su propio mundo
interior manifestarse. Se puede ser muy feliz así, pero cuando se
conoce lo otro, ya no se puede elegir el camino que elige la mayoría.
Demian,
Hermann Hesse
Estabas
en mí -esperándote-
cuando te conocí.
Estaba ansioso de mí mismo,
imperfecto, increado, en ti.
cuando te conocí.
Estaba ansioso de mí mismo,
imperfecto, increado, en ti.
Encuentro,
Jaime Torres Bodet
No
me dio la mano,
pero
me levantó como pocos lo han hecho.
Se
detuvo en el camino
porque
decidió esperarme,
confío
en las ruinas que cargaba en el maletín.
Construyó
senderos porque no quería verme tropezar.
Sabía
que mis harapos no aguantarían un desprecio más,
y
me elogió, supo despertar en mí la confianza
que
habían apagado las descripciones.
Me
tendió su mano,
me
regaló una sonrisa
y
con un pedazo de su vida
llenó
la mía.
Personas que llegan para revivirte, Leo Romsog
No
creo en dios y no me hace ninguna falta. Por lo menos estoy a salvo
de ser intolerante. Los ateos somos las personas más tolerantes del
mundo. Un creyente fácilmente pasa a la intolerancia. En ningún
momento de la historia, en ningún lugar del planeta, las religiones
han servido para que los seres humanos se acerquen unos a los otros.
Por el contrario, sólo han servido para separar, para quemar, para
torturar. No creo en dios, no lo necesito y además soy buena
persona.
José
Saramago
Es
una tarde mustia y desabrida
de un otoño sin frutos, en la tierra
estéril y raída
donde la sombra de un centauro yerra.
Por un camino en la árida llanura,
entre álamos marchitos,
a solas con su sombra y su locura
va el loco, hablando a gritos.
Lejos se ven sombríos estepares,
colinas con malezas y cambrones,
y ruinas de viejos encinares,
coronando los agrios serrijones.
El loco vocifera
a solas con su sombra y su quimera.
Es horrible y grotesca su figura;
flaco, sucio, maltrecho y mal rapado,
ojos de calentura
iluminan su rostro demacrado.
Huye de la ciudad... Pobres maldades,
misérrimas virtudes y quehaceres
de chulos aburridos, y ruindades
de ociosos mercaderes.
Por los campos de Dios el loco avanza.
Tras la tierra esquelética y sequiza
¿rojo de herrumbre y pardo de ceniza?
hay un sueño de lirio en lontananza.
Huye de la ciudad. ¡El tedio urbano!
¿¡carne triste y espíritu villano!?.
No fue por una trágica amargura
esta alma errante desgajada y rota;
purga un pecado ajeno: la cordura,
la terrible cordura del idiota.
de un otoño sin frutos, en la tierra
estéril y raída
donde la sombra de un centauro yerra.
Por un camino en la árida llanura,
entre álamos marchitos,
a solas con su sombra y su locura
va el loco, hablando a gritos.
Lejos se ven sombríos estepares,
colinas con malezas y cambrones,
y ruinas de viejos encinares,
coronando los agrios serrijones.
El loco vocifera
a solas con su sombra y su quimera.
Es horrible y grotesca su figura;
flaco, sucio, maltrecho y mal rapado,
ojos de calentura
iluminan su rostro demacrado.
Huye de la ciudad... Pobres maldades,
misérrimas virtudes y quehaceres
de chulos aburridos, y ruindades
de ociosos mercaderes.
Por los campos de Dios el loco avanza.
Tras la tierra esquelética y sequiza
¿rojo de herrumbre y pardo de ceniza?
hay un sueño de lirio en lontananza.
Huye de la ciudad. ¡El tedio urbano!
¿¡carne triste y espíritu villano!?.
No fue por una trágica amargura
esta alma errante desgajada y rota;
purga un pecado ajeno: la cordura,
la terrible cordura del idiota.
Mortal,
Gonzalo Rojas
Parecía que estaban a punto de caerse, pero no: cuando ella tropezaba, la sostenía él; cuando él se bamboleaba, lo enderezaba ella. A dúo andaban, bien agarraditos el uno del otro, pegados el uno al otro en los vaivenes del mundo.
Eduardo Galeano
Hace
tiempo conviví casi dos años con una mujer hasta descubrir que sus
gustos eran exactamente como los míos: los dos estábamos locos por
las chicas.
Groucho
Marx
.
.. Pero yo sé guardar y usar lo triste
y lo barato
en el mismo bolsillo donde llevo esta vida
que ilustrará las biografías. Ve, pequeño fantasma,
el baño está ahí al lado,
yo fumaré esperándote
empezaremos otra vez. El cielo raso
dibuja un gato, un número, una mano cortada.
en el mismo bolsillo donde llevo esta vida
que ilustrará las biografías. Ve, pequeño fantasma,
el baño está ahí al lado,
yo fumaré esperándote
empezaremos otra vez. El cielo raso
dibuja un gato, un número, una mano cortada.
Canada Dry, Julio Cortázar
(...)
Una cosa quiero pedirle antes que nos trabemos. Que en este encuentro
ponga todo su coraje y toda su maña, como en aquel otro de hace
siete años, cuando mató a mi hermano.
Acaso
por primera vez en su diálogo, Martín Fierro oyó el odio. Su
sangre lo sintió como un acicate. Se entreveraron y el acero filoso
rayó y marcó la cara del negro.
Hay
una hora de la tarde en que la llanura está por decir algo; nunca lo
dice o tal vez lo dice infinitamente y no lo entendemos, o lo
entendemos pero es intraducible como una música… Desde su catre,
Recabarren vio el fin. Una embestida y el negro reculó, perdió pie,
amagó un hachazo a la cara y se tendió en una puñalada profunda,
que penetró en el vientre. Después vino otra que el pulpero no
alcanzó a precisar y Fierro no se levantó. Inmóvil, el negro
parecía vigilar su agonía laboriosa. Limpió el facón
ensangrentado en el pasto y volvió a las casas con lentitud, sin
mirar para atrás. Cumplida su tarea de justiciero, ahora era nadie.
Mejor dicho era el otro: no tenía destino sobre la tierra y había
matado a un hombre.
El
Fin, Jorge Luis Borges
Sueño
a menudo el sueño sencillo y penetrante
de una mujer ignota que
adoro y que me adora,
que, siendo igual, es siempre distinta a cada hora
y que las huellas sigue de mi existencia errante.
que, siendo igual, es siempre distinta a cada hora
y que las huellas sigue de mi existencia errante.
Se
vuelve transparente mi corazón sangrante
para ella, que comprende lo que mi mente añora;
ella me enjuga el llanto del alma cuando llora
y lo perdona todo con su sonrisa amante.
para ella, que comprende lo que mi mente añora;
ella me enjuga el llanto del alma cuando llora
y lo perdona todo con su sonrisa amante.
¿Es
morena ardorosa? ¿Frágil rubia? Lo ignoro.
¿Su nombre? Lo imagino por lo blando y sonoro,
el de virgen de aquellas que adorando murieron.
¿Su nombre? Lo imagino por lo blando y sonoro,
el de virgen de aquellas que adorando murieron.
Como
el de las estatuas es su mirar de suave
y tienen los acordes de su voz, lenta y grave,
un eco de las voces queridas que se fueron…
y tienen los acordes de su voz, lenta y grave,
un eco de las voces queridas que se fueron…
Mi
Sueño, Paul Verlaine
Algunas personas, cuando ya han soportado demasiado y se han visto empujadas más allá de los límites de su resistencia, simplemente se vienen abajo y se rinden. Hay otras, aunque no son muchas, que por alguna razón serán siempre inconquistables. Las encuentras en tiempos de guerra y en tiempos de paz. Poseen un espíritu indomable y nada, ni el dolor ni la tortura ni la amenaza de muerte, logrará que se rindan.
Historias
extraordinarias, Roald Dahl
Clase
media
medio rica
medio culta
entre lo que cree ser y lo que es
media una distancia medio grande
medio rica
medio culta
entre lo que cree ser y lo que es
media una distancia medio grande
Desde
el medio
mira medio mal
a los negritos
a los ricos
a los sabios
a los locos
a los pobres
mira medio mal
a los negritos
a los ricos
a los sabios
a los locos
a los pobres
Si
escucha a un Hitler
medio le gusta
y si habla un Che
medio también
medio le gusta
y si habla un Che
medio también
En
el medio de la nada
medio duda
como todo le atrae
(a medias)
analiza hasta la mitad
todos los hechos
y (medio confundida)
sale a la calle con media cacerola
entonces medio llega a importar
a los que mandan
(medio en las sombras)
a veces, sólo a veces, se da cuenta
(medio tarde)
de que la usaron de peón
en un ajedrez que no comprende
y que nunca la convierte en Reina
medio duda
como todo le atrae
(a medias)
analiza hasta la mitad
todos los hechos
y (medio confundida)
sale a la calle con media cacerola
entonces medio llega a importar
a los que mandan
(medio en las sombras)
a veces, sólo a veces, se da cuenta
(medio tarde)
de que la usaron de peón
en un ajedrez que no comprende
y que nunca la convierte en Reina
Así,
medio rabiosa
se lamenta
(a medias)
de ser el medio del que comen otros
a quienes no alcanza
a entender
ni medio
se lamenta
(a medias)
de ser el medio del que comen otros
a quienes no alcanza
a entender
ni medio
Clase media, Daniel
Cezaré
(...) Entre
tus piernas hay un pozo de agua dormida,
bahía donde el mar de
noche se aquieta, negro caballo de espuma,
cueva al pie de la montaña que esconde un tesoro,
boca del horno donde se hacen las hostias,
sonrientes labios entreabiertos y atroces,
nupcias de la luz y la sombra, de lo visible y lo invisible
(allí espera la carne su resurrección
y el día de la vida perdurable)
cueva al pie de la montaña que esconde un tesoro,
boca del horno donde se hacen las hostias,
sonrientes labios entreabiertos y atroces,
nupcias de la luz y la sombra, de lo visible y lo invisible
(allí espera la carne su resurrección
y el día de la vida perdurable)
Patria
de sangre,
única tierra que conozco y me conoce,
única patria en la que creo,
única puerta al infinito.
única tierra que conozco y me conoce,
única patria en la que creo,
única puerta al infinito.
Cuerpo
a la Vista, Octavio Paz
Algunas personas, cuando ya han soportado demasiado y se han visto empujadas más allá de los límites de su resistencia, simplemente se vienen abajo y se rinden. Hay otras, aunque no son muchas, que por alguna razón serán siempre inconquistables. Las encuentras en tiempos de guerra y en tiempos de paz. Poseen un espíritu indomable y nada, ni el dolor ni la tortura ni la amenaza de muerte, logrará que se rindan.
Historias
extraordinarias, Roald Dahl.
Rumorosas
pestañas
de los cañaverales.
Cayendo sobre el sueño
del hombre hasta dejarle
el pecho apaciguado
y la cabeza suave.
de los cañaverales.
Cayendo sobre el sueño
del hombre hasta dejarle
el pecho apaciguado
y la cabeza suave.
Ahogad
la voz del arma,
que no despierte y salte
con el cuchillo de odio
que entre sus dientes late.
Así, dormido, el hombre
toda la tierra vale.
que no despierte y salte
con el cuchillo de odio
que entre sus dientes late.
Así, dormido, el hombre
toda la tierra vale.
Miguel
Hernández
Afortunadamente
siempre existe otro día. Y otros sueños. Y otras risas. Y otras
personas. Y otras cosas.
Clarice
Lispector
Cuando
estalla una guerra, las gentes se dicen: “Esto no puede durar, es
demasiado estúpido”. Y sin duda una guerra es evidentemente
demasiado estúpida, pero eso no impide que dure. La estupidez
insiste siempre, uno se daría cuenta de ello si uno no pensara
siempre en sí mismo. Nuestros conciudadanos, a este respecto, eran
como todo el mundo; pensaban en ellos mismos; dicho de otro modo,
eran humanidad: no creían en las plagas. La plaga no está hecha a
la medida del hombre, por lo tanto el hombre se dice que la plaga es
irreal, es un mal sueño que tiene que pasar.
La
peste, Albert Camus
Cuando
eres joven piensas que habrá muchas personas con las que podrás
conectar, luego avanzando en la vida descubres que ocurre contadas
veces.
Antes
del atardecer, Richard Linklater
En
general, creo que sólo debemos leer libros que nos muerdan y nos
arañen. Si el libro que estamos leyendo no nos despierta como un
puñetazo en el cráneo, ¿para qué molestarnos en leerlo? ¿Para
que nos haga felices, como dices? Cielo santo, ¡seríamos igualmente
felices si no tuviéramos ningún libro! Los libros que nos hacen
felices podríamos escribirlos nosotros mismos si no nos quedara otro
remedio. Lo que necesitamos son libros que nos golpeen como una
desgracia dolorosa, como la muerte de alguien a quien queríamos
más que a nosotros mismos, libros que nos hagan sentirnos
desterrados a las junglas más remotas, lejos de toda presencia
humana, algo semejante al suicidio. Un libro debe ser el hacha que
quiebre el mar helado dentro de nosotros. Eso es lo que creo.
Franz
Kafka, fragmento de una carta a Oscar Pollack (1904)
Estuve
engañándoles durante un tiempo porque quería pulirme un poco, pero
sabía muy bien que jamás llegaría a ser una estrella de cine. Es
demasiado esfuerzo; y, si eres inteligente, da demasiada vergüenza.
Me falta el suficiente grado de complejo de inferioridad: para ser
una estrella de cine hay que ser, según dice la gente, tremendamente
narcicista; de hecho, lo esencial es no serlo en absoluto. No quiero
decir que el ser rica y famosa fuera a fastidiarme. Esas son cosas
que ocupan un lugar importante en mis planes, y algún día trataré
de conseguirlas; pero, si las consigo, querría seguir gustándome a
mí misma. Quiero seguir siendo yo cuando una mañana, al despertar,
recuerde que tengo que desayunar en Tiffany's.
Desayuno
en Tiffany's, Truman Capote
… Infancia,
valle ameno,
de calma y de frescura bendecida
donde es suave el rayo
del sol que abrasa el resto de la vida.
¡Cómo es de santa tu inocencia pura,
cómo tus breves dichas transitorias,
cómo es de dulce en horas de amargura
dirigir al pasado la mirada
y evocar tus memorias!
de calma y de frescura bendecida
donde es suave el rayo
del sol que abrasa el resto de la vida.
¡Cómo es de santa tu inocencia pura,
cómo tus breves dichas transitorias,
cómo es de dulce en horas de amargura
dirigir al pasado la mirada
y evocar tus memorias!
Infancia,
José Asunción Silva
-¿Cómo
lo haces? ¿Cómo consigues trabajar y ser una madre sola? ¿Cómo se
hace?
-Tragando cada noche grandes dosis de frustración, culpa y fracaso.
-Tragando cada noche grandes dosis de frustración, culpa y fracaso.
Diálogo
de Broadchurch (tercera temporada).
Soñé
contigo esta noche:
Te
desfallecías de mil maneras
Y
murmurabas tantas cosas…
Y
yo, así como se saborea una fruta
Te
besaba con toda la boca
Un
poco por todas partes, monte, valle, llanura.
Paul
Verlaine
Hay
días en que me invade un sentimiento más negro que la más negra
melancolía: el desprecio a los hombres. Y para no dejar ninguna duda
sobre qué es lo que yo desprecio, sobre quién es el que yo
desprecio: es el hombre de hoy, el hombre del que yo soy fatalmente
contemporáneo.
Friedrich
Wilhelm Nietzsche
Para
mí
el amor no puede ser nunca
dos que se quedan acurrucados
en un rincón
mientras la vida pasa de largo rugiendo
el amor no puede ser nunca
dos que se quedan acurrucados
en un rincón
mientras la vida pasa de largo rugiendo
Para
mí
el amor tiene que ser siempre
muchos que luchan hombro con hombro
– tú también, yo también –
ahí fuera en mitad de todo
en plena vida
el amor tiene que ser siempre
muchos que luchan hombro con hombro
– tú también, yo también –
ahí fuera en mitad de todo
en plena vida
Märta
Tikkanen
I
El milagro
siempre renovado
de tu desnudez
El milagro
siempre renovado
de tu desnudez
y
en la trastienda en temor
a que deje de renovarse
algún día
a que deje de renovarse
algún día
Fragilidad
madre y padre míos
tuyos
de todos
madre y padre míos
tuyos
de todos
II
No debo acostumbrarme
No debo acostumbrarme
Me
repito:
un milagro
lo es
porque no se repite
un milagro
lo es
porque no se repite
Entonces
¿cómo llamar
al desnudarnos juntos
y entrar mi cuerpo en el tuyo
como un viajero llega a un albergue
donde arde fuego de leña
o como un nadador entra en el mar frío
y se disuelve el cansancio?
¿cómo llamar
al desnudarnos juntos
y entrar mi cuerpo en el tuyo
como un viajero llega a un albergue
donde arde fuego de leña
o como un nadador entra en el mar frío
y se disuelve el cansancio?
¿Cómo
llamar a eso
que repetimos tantas veces?
que repetimos tantas veces?
No
debo acostumbrarme.
No acostumbrarse. Jorge Riechmann
… Anduve
buscando en el cajón que da cobijo a los objetos desechados de años
que fueron. Si mi sombra, que algún día tuvo el apresto de la
juventud, sostenida en un lado o desparramada sobre la base, observó
el rostro que asomé, quizá dejara en ese instante de lamentarse
sobre su triste sino, en la penumbra asolada de un mueble, mas libre
del lastre que este hombre soy, sin fe, sin ideología. Y me pregunto
si la inocencia tomó el camino distinto de aquellos atributos que ya
se sienten como una nostalgia perenne, lacerando día a día el
escombro que despierta asombrado de seguir aquí. Amanece sobre el
mundo, pendiendo de un hilo mis pocos anhelos; como los últimos
trazos de un lápiz gastado, pequeño, apurado..
El
Liquidador, fragmento, Néstor Manrique
No
sois vosotras, ricas aguas
de oro, las que corréis
por el helecho, es mi alma.
de oro, las que corréis
por el helecho, es mi alma.
No
sois vosotras, dulces ramas
rojas las que os mecéis
al viento lento, es mi alma.
rojas las que os mecéis
al viento lento, es mi alma.
No
sois vosotras, claras, altas
voces las que os pasáis
del sol que cae, es mi alma.
voces las que os pasáis
del sol que cae, es mi alma.
Es
mi alma, Juan Ramón Jiménez
... Pero
si había dormido, ¿de qué naturaleza -no podemos dejar de
preguntar- son los sueños como ése? ¿Son medidas reparadoras
-letargos en que los recuerdos más dolorosos, los hechos capaces de
invalidar la vida para siempre, son rozados por una ala oscura que
les alisa la aspereza y los dora, por feos y mezquinos que sean, con
un resplandor, una incandescencia? Es preciso que el dedo de la
muerte se pose en el tumulto de la vida de vez en cuando para que no
nos haga pedazos? ¿Estamos conformados de tal manera que no nos haga
pedazos? ¿Estamos conformados de tal manera que diariamente
necesitamos minúsculas dosis de muerte para ejercer el oficio de
vivir? Y entonces, ¿qué raros poderes son ésos que penetran
nuestros más secretos caminos y cambian nuestros bienes más
preciosos a despecho de nuestra voluntad?
Orlando,
Virginia Woolf
¿Racionalizar
la fe? Quise hacerme dueño y no esclavo de ella, y así llegué a la
esclavitud en vez de llegar a la libertad en Cristo.
Miguel
de Unamuno
La cuerda cortada puede volver a anudarse,
vuelve a aguantar, pero
está cortada.
Quizá volvamos a tropezar, pero allí
donde me abandonaste no
volverás a encontrarme.
Bertolt
Brecht
Una
nostalgia silenciosa y prolongada le oprimió el corazón. No era
sólo nostalgia de aquel hombre, sino también de la oportunidad
perdida. Y tampoco sólo de esa oportunidad concreta sino de la
oportunidad como tal. Sentía nostalgia de todas las oportunidades
que había perdido, que había dejado pasar, que había evitado, e
incluso aquéllas que nunca había tenido.
La
despedida, Milan Kundera
Perdóname
señor
Pero a veces me canso
Pero a veces me canso
De ser un ciudadano
Me cansa la ciudad
Las oficinas
Me cansa la familia
Y la economía
Pero a veces me canso
Pero a veces me canso
De ser un ciudadano
Me cansa la ciudad
Las oficinas
Me cansa la familia
Y la economía
Perdóname
señor
Estoy harto de este infierno
De este mercado mediocre
Donde todos tienen precio
Estoy harto de este infierno
De este mercado mediocre
Donde todos tienen precio
Perdóname
señor
Pero yo me iré contigo
Por tus montañas
Tus mares y tus ríos
Pero yo me iré contigo
Por tus montañas
Tus mares y tus ríos
Perdóname
señor
Pero a veces pienso
Que tienes para mí
Algo mejor que esto
Pero a veces pienso
Que tienes para mí
Algo mejor que esto
Perdóname
señor
No quiero ser un ciudadano
Yo quiero ser un hombre, señor
Como me has creado
No quiero ser un ciudadano
Yo quiero ser un hombre, señor
Como me has creado
No
quiero ser un Ciudadano, Facundo Cabral
Me
dejaste -como ibas de pasada-
lo más inmaterial que es tu mirada.
lo más inmaterial que es tu mirada.
Yo
te dejé -como iba tan deprisa-
lo más inmaterial, que es mi sonrisa.
lo más inmaterial, que es mi sonrisa.
Pero
entre tu mirada y mi risueño
rostro quedó flotando el mismo sueño.
rostro quedó flotando el mismo sueño.
Lo
más Natural, Amado Nervo
Par
les soirs bleus d'été, j'irai dans les sentiers,
Picoté par les blés, fouler l'herbe menue :
Rêveur, j'en sentirai la fraîcheur à mes pieds.
Je laisserai le vent baigner ma tête nue.
Picoté par les blés, fouler l'herbe menue :
Rêveur, j'en sentirai la fraîcheur à mes pieds.
Je laisserai le vent baigner ma tête nue.
Je
ne parlerai pas, je ne penserai rien :
Mais l'amour infini me montera dans l'âme,
Et j'irai loin, bien loin, comme un bohémien,
Par la Nature, - heureux comme avec une femme.
Mais l'amour infini me montera dans l'âme,
Et j'irai loin, bien loin, comme un bohémien,
Par la Nature, - heureux comme avec une femme.
Sensation,
Arthur Rimbaud
Hay
un vínculo secreto entre la lentitud y la memoria, entre la
velocidad y el olvido. Evoquemos una situación de lo más trivial:
un hombre camina por la calle. De pronto, quiere recordar algo, pero
el recuerdo se le escapa. En ese momento, mecánicamente, afloja el
paso. Por el contrario, alguien que intenta olvidar un incidente
penoso que acaba de ocurrirle acelera el paso sin darse cuenta, como
si quisiera alejarse rápido de lo que, en el tiempo, se encuentra
aún demasiado cercano a él.
En
la matemática existencial, esta experiencia adquiere la forma de dos
ecuaciones elementales: el grado de lentitud es directamente
proporcional a la intensidad de la memoria; el grado de velocidad es
directamente proporcional a la intensidad del olvido.
La
lentitud, Milan Kundera
He
repasado el rostro de todos los que ya partieron, reparo en el
momento que habré de enfrentar, y no quiero mostrar asombro, ni
miedo. Deseo que la vida me arrolle descontrolada, la furia de cien
bestias sobre mi espalda, aullar, desapareciendo en la bruma,
prometiendo regresar. Y no pediré perdón, ni deseo la limosna del
dolor de los pocos míos. Marcharé, que no me llevarán...
Néstor
Manrique
¡Ave,
Joven! Tú que has nacido con un vista aguda para las proporciones y
puedes manejarte con facilidad ante todas las formas. Puede ser que
cada vez más despierte alrededor de ti la alegría de tu vida y
sientas un jubiloso goce por el trabajo, el temor y la esperanza, el
del viñador que en la plenitud del otoño grita animoso al escanciar
en su vaso, el de la viva danza del segador cuando ha dejado la
hacendosa hoz atada al madero. Puede ser que en tu pincel esté más
virilmente vivo el nervio del deseo y del sufrimiento. Puede ser que
te hayas esforzado y que hayas sufrido bastante, y que hayas gozado
suficiente, y estés saciado de la belleza terrena. Puede ser que
seas digno de descansar en los brazos de la diosa, que seas digno de
sentir en tu pecho lo que hizo renacer al Hércules hecho
dios.
Acéptalo belleza celestial, pues él lleva, mucho más que Prometeo, los dones de los dioses a la tierra
Acéptalo belleza celestial, pues él lleva, mucho más que Prometeo, los dones de los dioses a la tierra
Goethe
Encuentra
bello todo lo que puedas; la mayoría no encuentra nada
suficientemente bello.
Vincent
van Gogh
Enamorarse
es fácil.
Uno
puede enamorarse,
-sin demasiado
esfuerzo-
varias veces al día,
a nada
que se lo proponga
y se mueva un poco por ahí;
y si es verano,
ni te cuento.
-sin demasiado
esfuerzo-
varias veces al día,
a nada
que se lo proponga
y se mueva un poco por ahí;
y si es verano,
ni te cuento.
Enamorarse
no tiene
mayor mérito.
Lo realmente difícil
-no conozco
ningún caso-,
es salir entero
de una historia de amor.
mayor mérito.
Lo realmente difícil
-no conozco
ningún caso-,
es salir entero
de una historia de amor.
Lo
difícil, Karmelo C. Iribarren
No
perdáis el tiempo ni en llorar vuestro pasado ni en llorar el
porvenir. Vivid vuestras horas, vuestros minutos. Las alegrías son
como las flores que la lluvia mancha y el viento deshoja.
Remy
de Gourmont













































