Diluvio

09:28


Tengo en la mente un dulce diluvio,
un ligero desprendimiento de rocas,
quizás un pájaro cantarín
que ayer por la mañana se ha posado en el árbol
de la ventana.
Con mis zapatos de monja
subo por las cuestas ventosas,
Te pido sólo que seas tú,
no otros que te enamoran,
tantos trajes colgados,
tantos cuellos de camisa flojos.
Un hombre lee bajo la farola
sentado con las manos en el regazo,
el rótulo del estanco
emana una luz cuadrada
el paso cauto del gato sobre el asfalto.
Espero que vuelva ese hombre
que he amado hace un millón de años.

Dulce diluvio, Dacia Paola Maraini


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